Caracas / Oviedo, Agencias
Los gobiernos de España y Venezuela expresaron ayer en un comunicado conjunto «su más enérgica condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones» y subrayaron su compromiso de cooperación policial y judicial en la lucha contra ETA. El Ejecutivo de Hugo Chávez desmintió las imputaciones hechas por el juez Eloy Velasco sobre su colaboración con la banda, cuyas «actividades rechaza sin paliativos».
En principio se zanja así la última crisis con Chávez después de que el ministro Miguel Ángel Moratinos se limitara a pedirle «información» a Chávez sobre los indicios de colaboración de las autoridades venezolanas con ETA y la guerrilla colombiana de las FARC para atentar en Madrid contra Álvaro Uribe y de los que el juez da cuenta en su auto.
En el comunicado, Chávez «refuta y desmiente las informaciones sobre una supuesta colaboración con ETA, cuyas actividades rechaza sin paliativos». El mandatario venezolano considera que la relación con España ha «vuelto a su cauce gracias a la madurez de Zapatero y de Moratinos» después de que el Ministro reconociera que nunca le exigió «explicaciones» a Chávez. «La respuesta ha sido aceptable. Han dicho que no pidieron explicaciones sino información», remachó.
Chávez, que tachó de «infames» «los señalamientos» del juez, afirmó ayer que este caso fue promovido por la «derecha fascista española» que «recibe órdenes del imperio». El Gobierno está «clarificando una serie de cuestiones» sobre el auto judicial para limitarlo antes de enviarlo a Venezuela. El director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, viajará a Caracas para cooperar en la investigación sobre ETA y las FARC en Venezuela. El PP expresó su «sorpresa, indignación, escándalo y preocupación» por que el Gobierno haya dado explicaciones a Chávez en vez de pedirle cuentas. «El PP está en estado de shock», dijo Gustavo de Arístegui.
Mientras, el etarra Javier Atristain, alias «Golfo», se entregó ayer a la Policía francesa en el aeropuerto de Biarritz. Este terrorista, que figura en la lista de los más buscados, estaba huido desde la detención de su jefe, Ibai Beobide, arrestado a mediados de febrero cuando iba en bici por Guipúzcoa. Atristain Gorosabel estaba al frente de uno de los tres comandos de legales sobre los que mandaba Beobide. Concretamente, del «Imanol», que ya tenía en su poder amonal, cloratita, detonadores y cordón detonante. Atristain es el séptimo etarra arrestado en lo que va de año.