Madrid / Oviedo, Agencias
El consejero de Asuntos Políticos de la Embajada española en La Habana, Carlos Pérez, visitó el viernes al disidente cubano Guillermo Fariñas en su casa y le pidió que deponga su huelga de hambre y sed durante un mes, ya que en ese plazo el Gobierno de Zapatero va a mantener una reunión con los dirigentes castristas y no quieren que el opositor fallezca antes de ese encuentro, aseguró el propio Fariñas. El disidente, que comenzó su huelga de hambre tras la muerte del preso político Orlando Zapata, le respondió que no piensa cesar en su protesta hasta que el régimen liberen a los veintiséis presos políticos y de conciencia, especialmente a aquellos cuyo estado de salud reviste mayor gravedad. «Eso no va a ser posible porque ya ha habido una muerte, la de Zapata, y puede haber muchas otras si la situación de los disidentes encarcelados no cambia», añadió. Fariñas se mostró preocupado por Ariel Amaya, quien «se encuentra en estado crítico desde hace cuatro días.
«Lo que le he vuelto a solicitar es que el presidente Zapatero y Moratinos condenen públicamente al régimen cubano», dijo Fariñas, quien aseguró que Raúl Castro dio órdenes para que lo dejen morir.