Lagos / Oviedo
El número de víctimas de los enfrentamientos étnico-religiosos que tuvieron lugar el domingo en las cercanías de Jos, al norte de Nigeria, asciende a 500, según anunció ayer a la prensa local el portavoz de las autoridades del Estado de Plateau, Gregory Yenlong.
Pastores musulmanes de la etnia fulani, armados con revólveres, fusiles, metralletas y machetes, asaltaron las viviendas de las localidades de Dogo Na Hauwa, Ratsat y Jeji, pobladas por cristianos, en las primeras horas de ayer, matando a todos los que encontraban en ellas, principalmente mujeres y niños.
El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, aseguró ayer que El Vaticano está «preocupado» y «horrorizado» por la muerte de esos 500 cristianos en lo que calificó de «gravísimos» enfrentamientos étnicos.
No obstante, y al igual que otros observadores, Lombardi agregó que de una primera lectura de lo ocurrido no se descarta que pueda tratarse de enfrentamientos sociales y no de naturaleza religiosa. Pese a que las diferencias religiosas son el elemento más visible, subyacen a los choques rivalidades étnicas y económicas.