Los sondeos adjudican al conservador Cameron una victoria sin mayoría absoluta



- Los «tories» quedarían a 19 escaños de la hegemonía
- Los laboristas, segundos, pierden cien diputados
- Batacazo de los liberales, que bajan
- Participación muy elevada

07.05.2010 | 14:00

Oviedo / Londres,

E. F. / Agencias

El líder conservador, David Cameron, habría ganado las elecciones británicas de ayer, aunque sin mayoría absoluta, según el sondeo a pie de urna elaborado por las cadenas de televisión BBC, ITV y Sky News, que predijo así el fin de los trece años de laborismo. De acuerdo con esa encuesta, la única hecha pública anoche al cierre de los colegios, los conservadores, con 307 escaños (97 más que los que tenían), habrían quedado a 19 de la mayoría absoluta, establecida en 326 diputados. Los laboristas habrían sufrido una hemorragia de 94 actas, pasando a 255, mientras que los liberales demócratas, con 59 escaños, habrían perdido tres.

El escrutinio de las papeletas se preveía anoche largo y complejo, por lo que resultados significativos no se esperaban hasta bien avanzada la pasada madrugada. Por otra parte, los colegios de Irlanda del Norte y de Escocia no empezarán a recontar votos hasta hoy, por lo que será mediada esta mañana cuando ya se conozcan resultados que puedan considerarse definitivos.

De confirmarse el resultado del sondeo, las encuestas de campaña habrían acertado en que los ganadores serían los conservadores sin mayoría absoluta. Sin embargo, la gran sorpresa la habrían protagonizado las estrellas de la campaña, los liberales demócratas, que tras haber llegado a encabezar algunas encuestas durante los días posteriores al primer debate televisado, se veían en condiciones de arrebatar a los laboristas el segundo puesto. Lejos de ahí, han reducido sus prestaciones al haber optado en el último momento muchos electores por el voto útil.

Cerca de 45 millones de británicos estaban llamados a las urnas para participar en las llamadas elecciones del cambio, las más reñidas desde 1974. En aquella ocasión, el primer ministro en ejercicio, el conservador Edward Heath, quedó en minoría y, tras ser incapaz de reunir apoyos para formar un nuevo Gobierno, dio paso a un Ejecutivo, también en minoría, del laborista Harold Wilson.

Se pensaba que el cambio podía ser incluso mayor que un simple cambio de Gobierno si, al final, el concurso de los liberales demócratas se hacía necesario para formar Ejecutivo y estos conseguían imponer una reforma electoral. En ese caso, los analistas habían hablado ya de cambio de sistema, porque se dejaría atrás el bipartidismo. Sin embargo, si el sondeo de las televisiones no se ha equivocado, y en el Reino Unido tienen fama de ser muy fiables, la reforma electoral podría tener que quedar para otro momento.

Todas estas perspectivas han convertido en muy animada una campaña marcada por la novedad de los debates electorales televisados, lo que se ha traducido en una alta participación. La afluencia a las urnas se estimaba anoche -no se habían difundido aún cifras oficiales- entre el 66% y el 70%, esto es, de cinco a diez puntos superior a la de los comicios de 2005.

Los electores eligieron a 649 diputados, ya que en una de las circunscripciones la elección se ha aplazado a finales de mes por el fallecimiento de uno de los candidatos. La Cámara de los Comunes está formada por 533 diputados ingleses, 59 escoceses, 40 galeses y 18 norirlandeses.

De confirmarse los vaticinios de los sondeos a pie de urna pueden acelerarse los movimientos en el seno de los laboristas para reemplazar a Brown. En los últimos días, la prensa británica ha asegurado que el encargado de dirigir el proceso de transición en el partido será el actual ministro de Economía, Alistair Darling, quien ya ha anunciado que no tiene ambición de suceder a Brown.

El diario «The Daily Telegraph», afín a los conservadores, afirmó esta semana que el grupo laborista conocido como «los ultras» pretende evitar una sucesión larga y traumática y para ello planea un golpe de mano tras el que saldría elegido el actual ministro de Exteriores, David Miliband.

Los «ultras» -los ministros de Empresas, Peter Mandelson; Interior, Alan Johnson, y Defensa, Bob Ainsworth- pretenderían evitar un debate interno en el que Miliband deba enfrentarse al ministro de Educación, Ed Balls, y al líder del ala izquierda laborista, Jon Cruddas.

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