En el Golfo de México

Obama triplica los efectivos contra el vertido

El presidente estadounidense viajó este viernes a la costa de Luisiana para inspeccionar los daños

29.05.2010 | 10:14

El presidente de EEUU, Barack Obama, decidió hoy triplicar los 20.000 efectivos del personal federal destinado a combatir la marea negra en el golfo de México en su segunda visita a la zona, durante la que aseguró que el vertido de petróleo es un "asalto a la población y a la economía regional".

El presidente estadounidense visitó este viernes la costa de Luisiana para inspeccionar los daños causados por el vertido de crudo procedente de una plataforma que explota British Petroleum (BP), que ya se ha convertido en el peor de la historia.

Tras reunirse con los responsables de la lucha contra la marea negra, Obama anunció que ha ordenado triplicar el personal federal dedicado a estas tareas, que hasta ahora era de 20.000 personas.

"Ustedes no están solos y no vamos a dejarles atrás. Vamos a resolver esto y no cejaremos hasta que el problema haya acabado. Esa es mi promesa a ustedes en nombre de esta nación, una promesa que vamos a cumplir", subrayó Obama, quien como había declarado el jueves dijo que "como presidente, el responsable final soy yo".

Entre tanto, se desconoce aún si han surtido efecto los últimos intentos de la empresa responsable del vertido, British Petroleum, por taponar el pozo mediante una inyección de lodo pesado.

Obama intentó hacer un llamamiento a la calma al asegurar que "si esa operación no tiene éxito, contamos con un equipo, encabezado por nuestro secretario de Energía y Premio Nobel, Steve Chu, que sopesa todas las alternativas".

En su segunda visita en tres semanas a Luisiana, Obama sobrevoló la zona afectada, recorrió una de las playas contaminadas y mantuvo una reunión informativa con el responsable que coordina la lucha contra la marea negra, el almirante Thad Allen.

El presidente, que el jueves defendió enérgicamente la respuesta de su Gobierno al incidente mientras se multiplican las críticas a esa gestión, visitó, junto a Allen y la presidenta del condado, Charlotte Randoplh, la playa de Fourchon Beach.

Allí pudo comprobar cómo el acceso al mar estaba bloqueado por una cinta amarilla con la palabra "peligro" y la orilla, cubierta con flotadores absorbentes para recoger el petróleo.

En camisa blanca y arremangado, el presidente se inclinó sobre la arena para recoger pequeñas bolas de alquitrán.

Mientras Obama visitaba la región, la empresa responsable del vertido, British Petroleum, continúa los trabajos para intentar detener el flujo de crudo.

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dijo hoy que se tardará aún dos días en saber si funciona la inyección de lodo pesado para sellar el pozo.

Imágenes de la fuga muestran chorros de fluido saliendo de la tubería rota, pero Hayward aclaró en la cadena "CNN" que lo que se escapa es "casi todo lodo, que no es tóxico".

El vertido comenzó después de que una explosión destruyera el pasado 20 de abril la plataforma "Deepwater Horizon", gestionada por BP, en un incidente en el que murieron a once trabajadores.

Las autoridades inicialmente calcularon que se escapaban 5.000 barriles de petróleo al día por las fugas, pero ahora estiman que el volumen está en entre 12.000 y 19.000 barriles al día, lo que convierte este vertido en el mayor de la historia de Estados Unidos.

Hayward al principio minimizó el impacto ecológico, dado que el petróleo no había llegado a la costa, pero hoy dijo que "se trata claramente de una catástrofe medioambiental".

BP comenzó el miércoles a introducir lodo pesado en las tuberías rotas en el fondo del océano, a 1.500 metros bajo la superficie.

El jueves detuvo temporalmente la inyección de material para analizar su eficacia y llevar más barro a la zona del desastre.

Ese mismo día reanudó los trabajos con la introducción de una variedad de materiales a alta temperatura, como piezas de goma, una operación que concluyó hoy, según Hay

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