Bogotá, Efe
La petición de Ingrid Betancourt de una millonaria indemnización al Estado colombiano por los perjuicios que considera que sufrió en los seis años que estuvo cautiva de las FARC recibió ayer duras críticas de ex rehenes de la guerrilla, así como de víctimas y la milicia.
Betancourt precisó el domingo en una entrevista que la información que se ha divulgado es distorsionada y que no hay ni habrá ninguna demanda contra el Estado, aunque no ha retirado su acto de conciliación, en el que exige 6,8 millones de dólares (5 millones de euros) y que se celebrará el próximo 5 de agosto.
Betancourt dijo que «no hay ningún ataque contra el Gobierno que me liberó ni contra el presidente Álvaro Uribe, a quien le debo todo el agradecimiento y reconocimiento. No hay demanda contra el Ejército, que me sacó de las garras de las FARC», a las que responsabilizó totalmente de su secuestro. Y agregó que «es necesario que lo que me sucedió a mí no le vuelva a suceder a nadie, y me parece importante que los ciudadanos podamos conversar con el Estado, analizar los fallos y decirle cuándo algo está mal».
El ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia, respondió ayer que al Gobierno colombiano le «tranquiliza» la decisión «inteligente» de Betancourt de no demandar al Estado. Sin embargo, la onerosa indemnización que exige la ex rehén ha generado una intensa polémica.
El general Arcesio Barrero, ex comandante de la cuarta división del Ejército, dijo que Betancourt «no acató las recomendaciones» que le hicieron las fuerzas de seguridad el día de su secuestro, el 23 de febrero de 2002, aun sabiendo el «riesgo» que suponía viajar a la zona donde las FARC la secuestraron.
La ex candidata presidencial, de nacionalidad colombo-francesa, fue secuestrada junto con su entonces compañera de candidatura a la Vicepresidencia, Clara Rojas, cuando ambas se dirigían a dar un mitin en el departamento del Caquetá (Sur).
Betancourt alega que el día de su secuestro le fueron retirados los escoltas y que los militares le permitieron el paso a una zona donde había combates con las FARC. El ex agente de inteligencia Nelson Burgos, escolta de Betancourt cuando fue secuestrada, declaró que «en el retén del Ejército a la salida de Florencia (capital del Caquetá) le comunicaron que ningún civil podía salir por esa vía, sólo uniformados. Ella insistió en que haría el desplazamiento, momento en que decidimos dejarla».