París / Oviedo,
Agencias / L. M. S.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, denunció ayer una campaña de «calumnias» y «mentiras» contra él y su Gobierno a cuenta de su vinculación con supuestas irregularidades fiscales de la multimillonaria Liliane Bettencourt, la mujer más rica de Francia, y vio en ellas un ataque contra su plan de retrasar la edad de jubilación.
Sarkozy manifestó su «total confianza» en su ministro de Trabajo, Eric Woerth, cuyo nombre se ha relacionado también con esas supuestas irregularidades de la heredera de L'Oréal, y dijo que éste será quien llevará adelante la reforma de las pensiones, uno de los proyectos «estrella» del Gobierno galo.
El presidente, entrevistado por el canal de televisión France 2, aseguró que «estaba preparado» para lo que, insistió, es una «campaña» en su contra por supuestas irregularidades en la financiación de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Sarkozy se pronunciaba públicamente sobre el asunto de las revelaciones en torno a la gestión de la fortuna de Bettencourt por primera vez desde que trascendieron detalles de supuestas prácticas fiscales fraudulentas de la multimillonaria y de financiación ilegal del partido con el que el presidente ganó los comicios en 2007.
El presidente vinculó los ataques contra Woerth -a quien sin embargo dijo haber «recomendado» que dejara sus responsabilidades como tesorero de la UMP- con la resistencia de la oposición al proyecto de reforma de las pensiones, que retrasa dos años, hasta los 62, la edad legal de jubilación en Francia.
Sarkozy defendió la transparencia en el ejercicio de la Presidencia -dijo que es la primera sometida al control del Tribunal de Cuentas- y la salida reciente del Gobierno de dos de sus miembros, cuyos gastos a costa del contribuyente en puros habanos o en transporte en avión privado habían sido muy criticados.
Pero se defendió especialmente de las filtraciones conocidas en los últimos días sobre las declaraciones de personas próximas a Bettencourt y en las que se le vinculaba con pagos de dinero negro de la multimillonaria para financiar su campaña electoral de hace tres años.
«Es una pérdida de tiempo», aseguró Sarkozy sobre esas alusiones a una supuesta financiación ilegal de la UMP y dijo que no puede considerársele como un asiduo del domicilio de la anciana multimillonaria porque lo hubiera visitado «en dos o tres ocasiones» a lo largo de 17 años.
El índice de popularidad del presidente francés sigue cayendo en picado y, según un sondeo, sólo un tercio de los franceses apoya su gestión, mientras que más de la mitad no confía en Woerth.
La brigada financiera registró ayer el domicilio de Bettencourt, de 87 años, y del fotógrafo François-Marie Banier, quien está acusado de aprovecharse de su amistad con ella para lucrarse, según informaciones de prensa que la fiscalía desmintió parcialmente. El domingo, la Inspección General de Finanzas concluyó que Woerth no había dado un trato fiscal de favor a la anciana cuando era ministro del Presupuesto.