Oviedo, Luis MUÑIZ
Israelíes y palestinos reanudan hoy en Washington el proceso de paz en un clima de pesimismo. Las primeras conversaciones directas entre las partes en 20 meses se vieron ensombrecidas ayer por dos anuncios: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, adelantó que la construcción de asentamientos en Cisjordania no se detendrá y los radicales palestinos de Hamas, cuyo brazo armado asesinó el martes a cuatro colonos judíos para sabotear el diálogo, prometió que habrá más ataques.
Al mismo tiempo, sin embargo, Israel y las autoridades palestinas parecen decididos a intentarlo de nuevo. Las fuerzas de seguridad palestinas detuvieron ayer a más de 150 miembros de Hamás para hallar a los culpables del ataque y Netanyahu llamó a los colonos a «la moderación y el respeto a la ley», después de que el Consejo Yesha, la organización que los representa, anunciase por su cuenta y riesgo el final de la moratoria a la construcción en la Cisjordania ocupada.
Con todo, el primer ministro israelí aprovecho su encuentro con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para anunciar que esa moratoria, que expira el próximo día 26, no se prorrogará, tal como le exige el ala más ultra de su Gobierno, aun cuando los palestinos han advertido de que, si eso ocurre, abandonarán las negociaciones.
Netanyahu llegó el martes a Washington con una posición muy clara sobre los asentamientos: el futuro de las colonias judías no es más que otro de los asuntos que se debatirán en la nueva ronda de diálogo. Además, en clara alusión al ataque del martes y a las presiones palestinas para que la construcción se detenga, advirtió de que «el terrorismo no decidirá la configuración de las fronteras finales» de Israel, informa «Efe».
Clinton y, luego, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunieron ayer por separado con Netanyahu y el presidente palestino, Mahmud Abás, para preparar la cumbre que hoy señalará el comienzo de las negociaciones. En ambas reuniones hubo contundentes declaraciones de condena y una advertencia a los radicales. «Nos mantendremos inquebrantables», dijo Obama después de su encuentro con el «premier» judío, a quien prometió que la seguridad de su país será «un elemento fundamental» de las conversaciones. Obama explicó que había hablado por teléfono con Abás y que éste condenaba el ataque.
El presidente palestino se mostró incluso más esperanzado que Netanyahu y, en una entrevista con un diario de Ramala, afirmó que el plazo fijado por la comunidad internacional para alcanzar un acuerdo, un año, es más que suficiente. No obstante, Abás considera que «ha llegado el momento de las decisiones, no de las negociaciones», y reclama a Israel que «respete» los resultados de las anteriores rondas de diálogo.
Precisamente ayer, el ministro de Defensa judío, Ehud Barak, aseguró al diario «Haaretz» que su país está dispuesto a entregar a los palestinos Jerusalén Este para que sea la capital de su futuro Estado. Cuando era primer ministro, en 2000, Barak negoció con Yaser Arafat y estuvo a punto de firmar la paz, pero la negociación fracasó por el espinoso asunto de los refugiados.