Múnich, Agencias
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, exigió ayer que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Siria, vetada pocas horas después por su país y China, condene, además de la violencia de la dictadura, la de los militares desertores rebeldes para poder suscribirla.
Lavrov consideró que también se debe modificar en la resolución la «hoja de ruta» para el desarrollo del «diálogo nacional», que sigue el calendario propuesto por la Liga Árabe, al considerarla no adecuada y difícilmente aplicable. «No es que una resolución no tenga futuro. Pero debemos solucionar estos dos problemas», añadió.
Poco después, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, consideró «inaceptables» las enmiendas propuestas por Rusia para rebajar la condena al régimen de Al Assad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, criticó el rechazo a la resolución y aseguró que, además de «decepcionar» al pueblo sirio, erosiona la credibilidad de la organización multilateral.