Saná, J. ABDALÁ
Siempre leal al presidente Saleh, el «número dos» yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, está llamado a convertirse en su sucesor después de décadas de una colaboración forjada durante la guerra civil de 1994.
De 66 años, unió su destino a Saleh entonces, con el cargo de vicepresidente. En la escena política nunca se le consideró un hombre fuerte, ya que desempeñó un papel marginal bajo la sombra del presidente y sus familiares. De hecho, su nombramiento como vicepresidente fue considerado como un intento de Saleh de lograr un equilibrio entre el norte y el sur del país en el reparto de altos cargos.
Hadi saltó a los focos durante la ausencia el pasado verano de Saleh, que viajó a Arabia Saudí para tratarse las heridas causadas por un atentado contra el complejo presidencial de Saná. En ausencia del mandatario, Hadi logró el apoyo de los opositores tras detener los enfrentamientos desatados entre los seguidores del presidente y las milicias tribales fieles al líder Sadeq Abdalá al Ahmar en el barrio Al Hasba, en el norte de la capital, Saná.