La Habana, Agencias
El anticastrista Oswaldo Payá, uno de los más destacados líderes de la disidencia interna de la isla, falleció como consecuencia de un accidente de tráfico en la provincia oriental de Granma. En el mismo accidente también murió el opositor Harold Cepero y resultaron heridos el español Ángel Carromero, vicesecretario de Nuevas Generaciones del PP español y el sueco Jens Aron. La familia de Payá denunció que el siniestro no fue casual, sino provocado por otro coche que embistió al del disidente.
Oswaldo Payá, de 60 años, era el líder del Movimiento Cristiano Liberación y uno de los más destacados miembros de la disidencia interna de Cuba. Fue el promotor del llamado «Proyecto Varela», que presentó en el Parlamento en 2002 con el aval de miles de firmas y en el que proponía un referéndum para una transición democrática y pacífica en la isla. En octubre de 2002, el Parlamento europeo le otorgó el premio «Sajarov».
Según el diario «Cubadebate», el accidente sucedió a las 13.50 horas del domingo (19.50 horas en España) en La Gavina, a 22 kilómetros de Bayamo, «cuando el conductor del vehículo alquilado perdió el control e impactó contra un árbol» y se precipitó a un canal de regadío. En cambio, la bloguera Yoani Sánchez denunció en Twitter que, «según testigos, el coche de Payá fue golpeado por otro y se salió por uno de los laterales de la carretera».
«No fue un accidente, querían hacerles daño y acabaron matando a mi padre. Recen por nosotros», dijo Rosa María, hija de Oswaldo. «Las informaciones que nos llegaron de los muchachos que iban en el coche con él es que había otro coche intentando sacarlos de la carretera, embistiéndolos en todo momento», explicó. Ofelia Acevedo, viuda de Payá, afirmó que el Movimiento Cristiano continuará la lucha pacífica. A este ideal dedicó su vida hasta entregarla».
Oswaldo había sufrido en junio un accidente similar en La Habana, cuando su furgoneta volcó después de que un coche le diera un fuerte golpe por atrás. Su hermano Carlos, residente en Madrid, denunció que los dos siniestros podrían estar relacionados con las amenazas al disidente. «Llevo mucho tiempo conociendo el acoso y me preguntaba si alguna noche iba a recibir una mala noticia». La familia quiere «saber lo que pasó», porque «era seguido y vigilado las 24 horas del día». «La presión y las amenazas de muerte claras y concisas eran habituales», añadió.
La disidencia clamó contra el silencio del régimen, que calificó de lamentable accidente la muerte. La oposición interior recibió la noticia con consternación y dolor y el exilio radicado en Miami calificó el suceso de atentado y crimen, a la vez que exigió una investigación internacional.