El terrorismo yihadista se abatió anoche sobre París con una furia nunca conocida en Francia, sembrando la conmoción en el mundo. Al menos 140 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas, 60 de las cuales se encontraban a medianoche en estado crítico, en una cadena de tiroteos y atentados suicidas rematada con un macrosecuestro en una de las más populares salas de fiestas de la capital francesa, donde perdió la vida un centenar de personas. Los atentados fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico, en venganza por la guerra de Siria. Los yihadistas aseguraron que ayer fue el 11-S de Francia.

El feroz zarpazo terrorista se produjo diez meses después de que el pasado 7 de enero fuera atacada la redacción del semanario satírico "Charlie Hebdo". Aquel ataque se saldó con once muertos y otros tantos heridos, y fue seguido de dos ataques más y un secuestro en un supermercado judío que causaron otros cinco muertos y once heridos más.

Los atentados comenzaron poco antes de las diez de la noche y se prolongaron durante varias horas. En el Estadio de Francia, situado al norte de la capital, dos terroristas suicidas hicieron estallar sus cinturones explosivos, mientras una bomba causaba una tercera explosión cuando se disputaba un partido de fútbol amistoso entre Alemania y Francia. El presidente francés, François Hollande, que presidía el encuentro fue evacuado de inmediato.

Casi simultáneamente el céntrico restaurante Le Carillon, en el 10.º distrito de la ciudad, fue escenario de un tiroteo a cargo de un terrorista armado con un fusil, que causó varios muertos. Un segundo tiroteo se produjo de forma casi simultánea en el restaurante Le Petit Cambodge, también en el 10º distrito, y dejó sobre la acera y la calzada al menos cien casquillos de grueso calibre, disparados por dos terroristas desde una potente motocicleta.

La sala de conciertos Bataclan, en el 11.º distrito, fue tomada como objetivo durante un concierto de rock al que asistían unas 1.500 personas. Un comando terrorista hizo alrededor de un centenar de rehenes y tiroteó en varias ocasiones a la gente, causando al menos una veintena de muertos. Rehenes con acceso a sus teléfonos móviles aseguraron a través de las redes sociales que los terroristas disparaban contra la gente.

Un periodista de la emisora de radio "Europe 1", que quedó secuestrado en Bataclan escribió en dos tuits que los atacantes eran muy jóvenes. "Disparan a ciegas. Han tenido tiempo de recargar tres veces sus armas y las han vaciado con mucho autocontrol", explicó. Otros testigos informaron de la presencia de decenas de cuerpos inertes en el suelo de la sala.

En torno a la medianoche, las informaciones sobre la inminencia de un asalto policial se hicieron cada vez más intensas y fueron seguidas de una gran explosión en la sala. Tres terroristas murieron durante la toma del local por las fuerzas de seguridad, tras lo que se informó de que en el interior de la sala había un centenar de muertos.

Cuando ya el mundo estaba consternado por la tragedia, más de una hora después del inicio de la masacre, se informó de un cuarto tiroteo, esta vez en el centro comercial Les Halles, en pleno centro histórico de la ciudad. Testigos aseguraron haber oído disparos en el interior del complejo, situado cerca del Museo del Louvre y del Ayuntamiento parisino.

Inmediatamente las redes sociales francesas ardieron con mensajes de testigos en los diferentes escenarios de la carnicería. "Había sangre en todas partes. Han disparado sobre la gente. Tenían fusiles ametralladores y han disparado en todas las direcciones", contaron testigos que lograron huir de la sala en medio del tiroteo .

El Gobierno francés, que decretó de inmediato el estado de emergencia y cerró las fronteras, respondió con la movilización de "todas las fuerzas disponibles", según informó el presidente francés, François Hollande, en una alocución televisada a la nación y al mundo.

Las autoridades pidieron a los parisinos que no salieran de sus casas salvo en caso de absoluta necesidad. Los taxistas desplazaron gratuitamente a cientos de personas, mientras que las principales líneas de metro fueron cerradas como medida preventiva. Ciudadanos que se quedaron en mitad de la incertidumbre en la calle fueron acogidos por vecinos que pusieron los acogieron en sus casas.