Oviedo
María José IGLESIAS
El aumento de precio de la leche en la Unión Europea, España, y por supuesto, Asturias, continúa imparable. Además, el fenómeno no es exclusivo del viejo continente. En Estados Unidos, donde la leche se vende por galones, un galón (cuatro litros de leche) supera los cinco dólares en el supermercado.
Las causas fundamentales de la subida son cuatro: el aumento de la demanda en Asia, (China, India y Corea del Sur), la sequía en Australia y Nueva Zelanda, el aumento del coste de materias primas que alimentan el ganado, como el maíz, cada vez más demandadas para la obtención de biocombustibles y la inminente llegada de la liberalización del sector, para la que los países europeos van tomando posiciones.
El precio del litro de leche al consumidor en España rondará el euro a finales de año si se cumplen las previsiones de las principales compañías lácteas del país. Pedro Astals, consejero delegado de Corporación Alimentaria Peñasanta sitúa el encarecimiento entre 15 y 18 céntimos al consumidor a lo largo del próximo semestre. Central Lechera lleva dos meses consecutivos subiendo la leche a los ganaderos. Todo apunta a que en septiembre habrá otra subida, en torno a cuatro o cinco céntimos por litro. Por su parte, Industrias Lácteas Asturianas-Reny Picot, la compañía que preside Francisco Rodríguez, también ha aplicado importantes subidas. El precio medio del litro de leche en origen ya ronda los 0,40 céntimos en la región.
Otro de los culpables del alza de precios es el etanol, un nuevo combustible de origen vegetal. El etanol requiere maíz, en muchas zonas, el principal alimento para las vacas.
El precio del maíz ha aumentado en más de un 60 por ciento porque es usado para producir etanol. Esto ha elevado los costos de mantener el ganado.
De cada euro que el consumidor gasta en productos lácteos, el ganadero recibe ahora un promedio del 30 por ciento. El 70 por ciento va a parar a los procesadores, distribuidores y vendedores.
En el sector preocupa que los precios se disparen. Los empresarios y ganaderos quieren que los precios de la leche suban, pero no tanto como para retraer el consumo.
No sólo aumenta la leche, también sube el costo de productos como el pollo, los huevos, el tocino o la carne de cerdo y ternera. Cualquier animal que necesite maíz en su alimentación sufrirá alzas.
En junio de 2007, el precio medio de la leche en la Unión Europea fue un 3,9 por ciento más alto que en el mismo mes del año anterior, llegando a los 26,88 euros por 100 kilos. El dato confirma plenamente la tendencia a la baja en los precios de la leche que ha sido la característica de los dos últimos años, de acuerdo con el informe de la European Dairy Farmers.
La mayoría de las principales industrias lácteas de la Unión Europea han elevado sus precios en relación con el año anterior. Sólo la sueco danesa Arla y la británica First Milk no han subido precios. Para los próximos meses están previstos futuros aumentos. Por ejemplo, el anticipo calculado por la alemana Nordmilch para la factura de julio es 4 euros por cada 100 kilos. Aparte de la belga Milcobel, los precios irlandeses han sido, de nuevo, los más elevados de todos. Esto no es sorprendente si se tiene en cuenta que la industria láctea irlandesa es muy dependiente de productos como la mantequilla y la leche en polvo, que han tenido un importante aumento de precios.
En Estados Unidos los precios pagados en junio han sido un 59 por ciento más elevados que en el mismo mes del año anterior. La buena situación del mercado lácteo todavía continúa. El mercado de la mantequilla empieza a mostrar síntomas de sobrecalentamiento. Parece que no habrá suficiente mantequilla disponible durante la segunda mitad del año. Con el fin de evitar más escasez en el mercado interno, la Comisión Europea ha eliminado, recientemente, todas las ayudas a la intervención.