Oviedo, M. J. IGLESIAS
Los oricios -erizos de mar-, uno de los productos estrella del mar asturiano, que cada invierno regresan a las mesas, suelen encontrarse en las zonas rocosas, en la orilla o mar adentro.
Eso en circunstancias normales. En condiciones extremas, como las que provocó el temporal de la pasada semana, los erizos de mar se repliegan y se esconden más de lo habitual. Es un mecanismo de protección contra los elementos adversos. Por eso encontrar erizos en estos días en las escarpadas costas asturianas ha sido más difícil de lo habitual. Tan complicado que hasta las jornadas gastronómicas dedicadas a ellos, en Gijón, han tenido que posponerse, ante la falta de producto vinculada a la galerna que azotó la región durante estos días.
Los erizos, una clase de equinodermos que se caracterizan por tener su cuerpo cubierto de espinas, también buscan protección y, sobre todo, la supervivencia.
A la reacción natural de los erizos se une la de los pescadores, que tampoco han tenido las mejores condiciones para salir al pedreru. Aunque los habitantes de la costa asturiana están acostumbrados al mal tiempo, en los pasados días se aliaron varios factores extraordinarios. El más llamativo fue la nieve y el hielo, que también llegaron a los acantilados, todo ligado a un frío intenso que no invitaba precisamente a salir de pesca. La tradición del oriciu en Asturias es tan antigua como su consumo. El aprecio que sienten los asturianos por esta especie marina contrasta con el escaso entusiasmo que despierta en Galicia.
De hecho, no es extraño que los establecimientos hosteleros de la región comiencen antes de lo previsto la temporada de oricios, gracias a los que llegan directamente de las rías gallegas.
En Asturias se capturan unas tres toneladas de oricios al año, mientras que en Galicia se pescan cientos de toneladas. La diferencia radica en el calendario de pesca gallego y asturiano, así como en el cupo delimitado para cada mariscador. En la región se pueden pescar oricios todo el año. En Galicia la pesca se limita a los meses que van de octubre a abril. Los mariscadores asturianos están autorizados a capturar cinco kilos, mientras que en Galicia cada mariscador puede capturar hasta 200 kilos.
Las investigaciones llevadas a cabo en el Centro de Experimentación Pesquera, dependiente de la Dirección General de Pesca del Principado, han revelado que el ciclo de los oricios, que comienza con la formación de los gametos, en invierno, va estrechamente relacionado con la temperatura del agua, que debe estar bastante fría. El período de desarrollo del oriciu es bastante largo. La primavera es el momento de la puesta de huevas. Lo más importante, dice, es el proceso de mezcla vertical de las aguas.
Las de la superficie, siempre más cálidas, se mezclan con las del fondo marino. Uno de los factores que más influyen es la temperatura del aire, ya que al enfriarse la superficie aumenta su densidad.
También son necesarias las tormentas, las borrascas profundas y los vientos fuertes, aunque no demasiado. La temporada «oficial» de oricios en Asturias suele desarrollarse de enero a marzo. En los últimos años se ha adelantado.