Oviedo, M. J. I.
Asturias se apunta con fuerza a la moda de vender leche fresca en máquinas italianas, conocidas como «fuentes de leche». Las expendedoras ganan terreno en la región desde el verano. Ya se encuentran en Oviedo, Gijón y Villaviciosa. No serán las únicas. En los próximos meses se implantarán más máquinas en el centro y occidente del Principado.
A finales de los ochenta se instauró la cuota láctea en España. Vino con una larga lista de normas de higiene para los ganaderos y desapareció la tradicional forma de venta de leche casa a casa. Veinte años después, las lecheras regresan, aunque más tecnificadas.
Varias explotaciones asturianas (Los Caserinos en Villaviciosa, La Solana en Cenero y Tonjovi, en Serín) han dado un giro a su negocio para combatir la crisis de precios y obtener más rentabilidad. Desde agosto estas nuevas «fuentes» de leche pasteurizada y refrigerada han empezado a colonizar Asturias. La pionera fue la máquina implantada por Los Caserinos, en el centro de Villaviciosa. Los cuatro hermanos Amandi -Rubén, Alberto, Ángel y Fernando- copiaron la iniciativa de Aitor Azcárate, ganadero de Elizondo (Navarra), que vio la máquina en Italia y fue pionero en traerla a España.
A Villaviciosa le siguió el Mercado del Fontán, en Oviedo. La máquina funciona desde el 5 de diciembre. Alberto Amandi explica que están muy contentos con los resultados. «En Oviedo ha tenido la misma buena acogida que en la plaza cubierta de Villaviciosa».
Las ganaderas gijonesas Ana García, de La Solana, y Jovita Prendes, de Tonjovi, fundaron Lactenatur, para vender leche con la marca D'Aldea. Son las incorporaciones más recientes al incipiente mercado de la leche fresca. Sus expendedoras están en Gijón. La venta media de un máquina ronda los 500 litros de leche.
La producción de una ganadería estándar es de unos 2.000 kilos diarios. Este modo de venta directa ayuda a dar salida a la materia prima, a un precio superior al que pagan las empresas. «La media de las industrias oscila entre 30 y 32 céntimos, el litro en la máquina se vende a un euro», señala Amandi. La leche se recoge en una botella, que el cliente puede llevar de casa o adquirir en la propia instalación. Antes de llegar a la máquina, la leche pasa un proceso de pasteurización y refrigeración, en la ganadería. Amandi señala que la preparación de la materia prima es un proceso mucho más simple que el que pasa la leche cuando llega a las industrias.
La leche de las máquinas puede conservarse en la nevera tres o cuatro días. La normativa española no permite vender leche sin haber eliminado previamente los posibles gérmenes, mediante un tratamiento de calor.
No es el caso, por ejemplo, de Italia, donde sí se puede ofrecer al público el producto recién ordeñado, la leche cruda de toda la vida. Ése es uno de los motivos de que el país transalpino haya sido el primero en desarrollar nuevas fórmulas de venta de leche en la calle.