Amasijo de razas
En Asturias se crían diferentes razas de caballos. Entre ellas, purasangres, españoles, hispanoárabes y asturcones. Para carne se emplean los hispano-bretones, el típico caballo percherón. Ya nacen con más de cien kilos de peso.
El asturcón juega en casa
Junto a todas las razas y cruces caballares que se encuentran en ellos, convive el asturcón, el caballo autóctono. En realidad es un poni, ideal para el aprendizaje de la hípica en la infancia. El censo asciende a 1.800 y son la joya exótica de la cabaña equina.
Labor de recuperación
La Asociación de Criadores de Asturcón (ACPRA) es la responsable de gestionar el libro genealógico de la raza, que oficialmente, igual que le ocurre con la vaca asturiana de la montaña, aún se encuentra en peligro de extinción. El asturcón se ha usado en la región para trabajar la tierra y como medio de transporte. Es un caballo muy dócil, duro y que apenas requiere cuidados.
Los pastizales, un tesoro
El sistema de pastizales asturianos enlaza perfectamente con la alimentación de los caballos. Un ejemplar adulto consume 15 kilos de alimento al día, del cual las dos terceras partes son forraje.
Alta productividad
A lo largo de su vida una yegua puede alumbrar 20 potros. La «productividad» es superior a la de las vacas frisonas. Además, los caballos son resistentes a las enfermedades. Eso sí, son exigentes con la higiene. Jamás comen o beben si notan suciedad.