Oviedo, M. J. I.
Rafael Rodríguez ha crecido entre anchoas. En primavera su padre, ya jubilado, cogía a la familia y se la llevaba a Ondárroa para pasar toda la temporada, durante la costera de la anchoa. Esos meses él y sus hermanos iban a la ikastola. «Mi padre pasó 40 años en la mar y de ellos al menos 30 pescando anchoa, siempre hubo años malos y buenos». Su barco, un buque de 27 metros, salido del astillero de Armón (Navia) hace trece años, lleva a bordo doce marineros asturianos, algo poco frecuente. El cierre del caladero propició que muchos buscasen oficios en tierra. En la mayoría de las tripulaciones hay personal de otras nacionalidades.
La recuperación de la campaña de la anchoa supondrá un pequeño alivio para la pesca de bajura, pero también ha sido criticada desde organizaciones ecologistas, que advierten del riesgo de que la biomasa de esta especie vuelva a reducirse hasta niveles críticos. Así, la organización internacional de conservación marina Oceana exigió un máximo control sobre la pesquería.