Oviedo,
María José IGLESIAS
Joaquín López (Santulaya, Cangas del Narcea, 1967) es, desde el pasado 9 de junio, el nuevo secretario general de la Unión de Campesinos Asturianos (UCA). López sucede a su maestro y mentor, José Calvo, al que conoce desde niño y que ha permanecido 16 años al frente de la organización.
-¿Por qué decidió presentarse a la secretaría general de UCA, el sindicato en el que milita desde niño?
-Realmente, yo no me presenté. Es curioso, pero mi nombre salió en una reunión extraordinaria en la que algunos compañeros me propusieron. No me lo imaginaba ni hace un año ni hace dos años. De hecho, yo me pasé meses tratando de convencer a gente para que diese el paso adelante. Cuando me incorporé a la ejecutiva ya dejé claro que lo que a mí me gusta de verdad es estar detrás, que no se me vea mucho.
-Ahora no le queda más remedio que saltar al ruedo...
-Pues sí. Pero yo sigo siendo el mismo. A mí, eso de que te reconozcan en los actos públicos me parece una tontería. Es verdad que antes pasaba más de largo. Llevo tres años en el sindicato exclusivamente dedicado al medio ambiente. En este tiempo también he tenido que enfrentarme a un cáncer que le diagnosticaron a mi mujer, así que he estado bastante ocupado.
-¿Qué puede aportar usted, biólogo y ganadero, a una organización que pertenece a la UGT, integrada en la Unión de Pequeños Agricultores (UPA)?
-Puedo aportar lo que sé hacer, que es analizar las cosas desde varios puntos de vista. He trabajado en bastantes cosas. Crear problemas es fácil. Solucionarlos, no tanto. Es necesario mirarlos desde todos los ángulos.
-¿Cómo se resuelve la crisis del campo, con precios que no cubren los costes de producción?
-No creo en soluciones mágicas. Si las hubiera, estarían aplicadas. Lo primero que debemos hacer es intentar tener la rapidez mental de adaptarnos a la vorágine de cambios que vivimos. Es arriesgado pronosticar cuál será la evolución del campo asturiano en los próximos años. El ganadero lo es cada vez más por vocación. Si el campo estuviera tan subvencionado y fuera tanto chollo seguro que nadie se iría.
-¿Cuál es la medida más urgente que deben tomar los políticos para salvar el medio rural?
-Deben ponerse en la piel de los que lo están pasando tan mal y deben tanto dinero. Sobre todo, de los ganaderos, que han hecho las cosas dentro de la legalidad. Ahora todo el mundo mira para otro lado.
-¿Tan mal se gestionan las políticas agrarias?
-Los gobiernos lo intentan. Otra cosa son los resultados. Echo en falta más eficacia. Luego hay otra cuestión que yo siempre digo a nuestros ganaderos, y es que no siempre tenemos razón cuando nos quejamos.
-Usted es experto en cuestiones medioambientales. ¿Ganaderos y lobos son enemigos irreconciliables?
-El lobo no es el gran enemigo del ganadero. Simplemente, es uno de los muchos que existen.
-¿Quiénes son los demás?
-El principal enemigo del ganadero es un sistema de precios que no le permite conseguir unas rentas dignas. Es más fácil echarle la culpa al lobo porque no se defiende. Lo digo yo que en mi zona, el Suroccidente, no tengo más que problemas con los lobos.
-Están siempre al acecho...
-Están esperando que nazcan los animales para comérselos. En las ciudades vamos al supermercado cuando necesitamos comida. En el monte, los animales buscan alimento donde pueden. El problema del lobo se ha salido de madre.
-¿Controlar las poblaciones es la mejor solución?
-Es la única solución que se me ocurre. Deben tomarse medidas para que los daños que se produzcan cuadren con el presupuesto para pagarlos; si no, acabarán por utilizarse vías no legales. Llegará un momento en que también habrá que tomar cartas con los daños de los osos.
-Los osos son una especie protegida. ¿No me diga que también hay superpoblación?
-Quienes saben cuántos osos hay en Asturias no van a contarlo, hay muchos intereses en juego. Hay bastantes más de los que se cree y en zonas no tan montañosas. Un oso joven y en plenitud no provoca daños, el problema es cuando es mayor y ya no puede buscarse la vida en el monte.
-No estará proponiendo organizar cacerías de osos...
-Tampoco pasaría nada por reunirlos en un cercado como el de Paca y Tola. Es una segunda jubilación para ellos. También el corzo es muy gracioso, hasta que se comen todo lo que encuentran.
-¿Las riadas de hace dos semanas son la demostración irrefutable de que el campo siempre pende de un hilo?
-Yo siempre digo que la naturaleza se regula sola, con la salvedad de que nosotros estamos dentro. En el sindicato tenemos afiliados que han visto cómo el río se llevaba el ganado. Otros que no van a cosechar nada y que no tendrán ayudas por carecer de seguros.
-¿Suceder a su «maestro» José Calvo implica una doble responsabilidad?
-A Calvo le aprecio, le admiro y le considero un amigo. No siempre hemos estado de acuerdo.
-Usted es guerrillero y combativo. ¿Se anima el panorama sindical agrario?
-Las decisiones que se toman se tienen que discutir. Es verdad que en cuestión de seis meses se ha producido el relevo en nuestra organización y en COAG, con Mercedes Cruzado, una mujer decidida, con la que se puede dialogar.
-¿Y con ASAJA?
-Con Ramón Artime y su gente mantengo unas extraordinarias relaciones. Prefiero negociar con uno de ASAJA-Asturias que con un colega de la UPA de Castilla-La Mancha. Todos los sindicalistas asturianos hablamos de las mismas cosas. Las diferencias son muy sutiles.
-¿Entonces prepararán más manifestaciones conjuntas para el próximo otoño?
-No es descartable. Y eso que para los ganaderos salir a la calle es un sacrificio tremendo.
-¿Por qué cría caballos?
-Por apego a las fincas y a una tradición que quiero transmitir a mis dos hijos. Me crié en una casa de labranza con vacuno de leche y ése es el ejemplo que he recibido de mis padres. Con 18 vacas criaron 5 hijos y pagaron 3 carreras.
-¿Cómo lo hicieron?
-Aplicando una economía de guerra. Yo he vendido leche casa a casa en Cangas y me siento muy orgulloso de ello. Me río cuando algunos me hablan de crisis.
Ganadero por vocación
Joaquín López (Santulaya, Cangas del Narcea, 1967) es biólogo y desde hace dos años mantiene una ganadería equina en Montovo (Belmonte de Miranda), el pueblo de sus suegros, donde cría caballos cruzados para carne. Está casado y es padre de dos hijos de 1 y 15 años.
Ha desempeñado varios trabajos, entre ellos el de profesor de la Escuela de Capataces Forestales de Tineo.
Su familia se ha dedicado toda la vida a la ganadería de carne y leche. Milita en UCA desde que tenía uso de razón. Las reuniones del sindicato en la clandestinidad se hacían en «el llagar» de su pueblo. Allí escuchaba a José Calvo y a su padre, Antonio López, otro de los históricos de la lucha agraria asturiana, que le metió el gusanillo del sindicalismo.
«Llegará un momento en que también habrá que tomar cartas con los daños de los osos a la ganadería»
«No descartamos nuevas manifestaciones en otoño, y eso que para los ganaderos salir a la calle es un sacrificio»
«Prefiero negociar con uno de ASAJA-Asturias que con un colega de la UPA en Castilla»