Oviedo, M. J. I.
La raza frisona o hosltein, reina y señora de las ganaderías lecheras de Asturias, se afianzó en la región en la segunda mitad del siglo XX y encontró en ella el circuito perfecto para convertirse en una auténtica «fórmula uno» de la producción láctea. Tanto es así que las frisonas asturianas alcanzan a lo largo de su vida la media de producción más alta de la Unión Europea, con un promedio de 32.000 litros, en unos cuatro años de vida útil, según afirma Carlos Menéndez, gerente de Asturiana de Control Lechero (Ascol).
La media por vaca y año en Asturias es de 8.000 litros, cifra a la que no llega el promedio de producción en España ni en los otros 26 estados miembros de la Unión Europea. Ascol analiza en la actualidad la leche de 84.000 reses selectas de frisona, la flor y nata del ganado vacuno de la región, al que también le afecta la reconversión. Menéndez reconoce que en los últimos dos años se registra un goteo constante de pérdida de reses en las cuadras al que acompaña un descenso en la producción global de Asturias. Los 2.600 ganaderos que quedan en el sector lácteo asturiano se reparten 600.000 toneladas de cuota láctea anuales.
Las investigaciones de los veterinarios se dirigen en la actualidad a conseguir vacas más resistentes, que aguanten más partos, con una vida útil más larga y con unos costes de producción más bajos. Aun así, Carlos Menéndez estima que en el caso de Asturias, algunas vacas lecheras han alcanzado la excelencia.
Algunos de los mejores ejemplares de la región participaron el pasado fin de semana en el Concurso regional de la raza frisona de Asturias celebrado en Avilés. El triunfo en el certamen fue para la vaca «Venturo Morty Letizia», campeona nacional por dos veces. La res, de la ganadería Venturo, de Idarga (Salas), ha vuelto a coronarse como la más próxima al ideal de frisona, a juicio del juez francés Jean Baptiste Decheppe.