JOSÉ CALVO
Medalla al Mérito Agrario del Ministerio de Medio Rural, acaba de dejar su actividad sindical al frente de UCA
Oviedo, María José IGLESIAS
José Calvo (Limés, Cangas del Narcea, 1944), ex secretario general de la Unión de Campesinos Asturianos (UCA) y militante histórico del sindicalismo agrario en Asturias, lleva varias semanas de premio en premio. Tras recibir el galardón al mérito agrario, que concede el Ministerio de Medio Rural, Calvo ha sido ahora distinguido por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la organización nacional a la que pertenece el sindicato agrario que ha liderado hasta el pasado 9 de junio. Este nuevo reconocimiento se concede por primera vez, y Calvo se siente orgulloso de inaugurar la lista de premiados.
-Hace unos días fue distinguido con el reconocimiento del mérito agrario por parte del Ministerio de Medio Rural y ahora le premia la Unión de Pequeños Agricultores. Parece que le ha llegado el momento de recoger los frutos de cuarenta años dedicado a luchar por el campo asturiano.
-Para mí los premios y homenajes siempre han estado en segundo plano. El mejor homenaje es el que me han hecho mis compañeros de sindicato y la inmensa mayoría de los afiliados. En primer lugar, aprobando mi informe de gestión, y luego, con llamadas y mensajes de apoyo y felicitación que no dejo de recibir. Es lógico que después de tanto años sienta un poco de nostalgia. Tampoco voy a decir que no me gusten los premios, mentiría. El del Ministerio fue muy emocionante. El premio de la UPA tiene un significado muy especial. Es la primera vez que se da y viene de mi propia gente. No puedo pedir más.
-¿Entre todas esas llamadas que ha recibido hay alguna que le haya emocionado por algún motivo especial?
-Muchas, pero si tuviera que destacar una, ha sido muy especial la de Mercedes Cruzado, la secretaria general de COAG. Me ha dicho cosas que me han gustado y que evidencian la buena relación que debe existir entre las organizaciones agrarias.
-La UCA fue en su día una escisión de COAG. ¿Estamos ante un nuevo escenario de relaciones entre sindicatos?
-Yo siempre aposté por la unidad de acción. Considero que es el único camino válido.
-No pensaba así hace unos años...
-En el campo va quedando cada vez menos gente. Nuestros enemigos no están en las organizaciones agrarias, más bien se encuentran en los despachos de Bruselas, donde nos jugamos los euros, nuestro futuro inmediato. Ahí sí que debemos estar vigilantes y mantenernos a la expectativa.
-¿A estas alturas la presión sindical tiene capacidad para modificar el sentido de las ayudas y beneficiar más a Asturias que a otras comunidades?
-Por supuesto que sí. El sindicalismo agrario aún tiene que jugar un papel muy importante. Me duele mucho que se critique a los sindicatos. Si trabajando organizados nos cuesta sacar las cosas adelante, no me quiero imaginar que ocurriría sin una estructura consistente. Es más, creo que en un momento de crisis como el actual los sindicatos son más necesarios que nunca. Basta mirar atrás y analizar cómo era la vida de los obreros y campesinos.
-¿Existe riesgo de una vuelta atrás en las conquistas sociales para los trabajadores y campesinos?
-No quiero ni pensar en un paso atrás en las conquistas sociales, no podemos renunciar a logros como la sanidad o la educación, son intocables. Eso se nota de manera especial en las aldeas. Antes para un niño o joven salir a estudiar fuera era casi imposible. Eso se ha superado. Un retroceso es impensable.
-Estamos en tiempo de recortes. A los funcionarios les quitan parte del sueldo y a los agricultores es posible que les rebajen las ayudas...
-En unos momentos tan delicados pienso que hay cosas prioritarias que justifican lo recortes de salarios que se plantean.
-¿Si esos recortes los hubiese hecho un gobierno del Partido Popular, opinaría lo mismo?
-Pues si el escenario económico fuese el mismo, seguro que sí. Esta crisis no la ha generado España. Es un fenómeno global. El Gobierno puede poner parches, poco más.
-Ahora tiene más tiempo libre. ¿Cómo es un día normal en la casa familiar de Limés?
-No madrugo demasiado. Lo primero que hago es dar de comer a mis dos perros. Después me tomo un café... descafeinado, que también hay que cuidarse un poco. Más tarde subo al monte o a los pastizales. Vigilo a los animales o recojo un poco de hierba.
-Vamos, que no se aburre sin reuniones sindicales.
-La verdad es que no. Hasta mis nietos se dan cuenta. El otro día la mayor, de cinco años, me dijo que ahora tendría más tiempo para estar con ellos. Los niños son increíbles. Se dan cuenta de todo.
-¿Sigue creyendo que ser ganadero merece la pena?
-Los que vivimos en los pueblos debemos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo. Me duele cuando los jóvenes abandonan la explotación de sus padres. Si yo tuviera que empezar de nuevo, con la experiencia que tengo, volvería a ser ganadero. Lo tengo muy claro.
-Sus hijos han estudiado para ejercer como profesionales en otros campos. ¿Qué ocurrirá con su ganadería en unos años?
-Ellos dicen que quieren conservarla. Están muy apegados a esto.
«Nuestros enemigos no están en otras organizaciones agrarias, sino en despachos de Bruselas»
«Creo que en momentos como el actual, de crisis, los sindicatos son más necesarios que nunca»