ROMÁN SANTALLA
Presidente de la Interprofesional Láctea de España (Inlac)
Oviedo, M. J. IGLESIAS
El ganadero gallego Román Santalla, responsable del sector lácteo en el sindicato UPA y presidente de la Interprofesional Láctea, en la que se sientan empresas, cooperativas y representantes de los ganaderos, asegura que el Tribunal de Defensa de la Competencia defiende los intereses de las grandes superficies, las causantes de la bajada de los precios lácteos.
-Industrias y ganaderos negocian desde este verano un marco estable de precios para la leche. La ministra de Medio Rural, Rosa Aguilar, aseguró ayer que a principios de año se aprobará el nuevo modelo de contrato. ¿Comparte su optimismo?
-Ésas son nuestras intenciones. La negociación va más lenta de lo que las necesidades actuales requieren. En cualquier caso, lo importante es que sigue viva. Lo que no podemos permitirnos es tener «arranque de caballo y parada de burro». En la parte que me corresponde voy a intentar dinamizar al máximo el diálogo.
-¿Dónde está el punto de fricción que impide un entendimiento definitivo?
-Es complicado construir en unos meses lo que algunos llevan cincuenta años destruyendo. No nos desesperamos. A los ganaderos nos queda negociar y no tirar la toalla. Los ganaderos y los industriales coincidimos en lo básico. El elemento distorsionador son las grandes superficies, ligadas a las cadenas de distribución. El Tribunal de la Competencia favorece sus intereses. El resultado es que un alto porcentaje de ganaderos en España recibe precios de miseria.
-¿No le parece exagerado culpar a la distribución?
-Lo demuestran con sus decisiones. A nosotros nos dicen que no podemos pactar precios y a las grandes superficies les permiten vender a pérdidas y utilizar la leche como producto de reclamo. Con los industriales pasa lo mismo. Los hay que pagan bien y otros que distorsionan el mercado y arruinan a los ganaderos.
-Fijar un precio mínimo para la leche es ilegal. Las industrias ofrecen unos índices que los ganaderos rechazan. ¿Qué es lo que quieren?
-Sabemos perfectamente que no podemos fijar un precio. Aunque lo hiciéramos, tampoco sería la panacea. Lo que queremos es sentar las reglas de juego para que en el sector agrario, el primero en volumen de facturación en España, se negocie como en el resto. El sector agrícola no puede vivir en la clandestinidad. No nos gusta el planteamiento de índices de precios que hace la industria, porque no incluyen conceptos fundamentales.
-¿Por ejemplo?
-Queremos que se tenga en cuenta el precio pagado en otros países. Alemania y Francia lo hacen. También es imprescindible valorar los precios a los que venden las marcas blancas y luego otros como la cotización de los quesos importados y de los productos industriales (leche en polvo) en los mercados europeos e internacionales. Por último, queremos que se tengan en cuenta los costes de producción. Es decir, lo que nos gastamos en cereales y en piensos.
-¿Es el momento de convocar movilizaciones?
-No me parece lo más oportuno cuando tenemos una negociación abierta. Hablamos todas las semanas. Algo que no había ocurrido nunca. Cuando había que salir a la calle, no lo hicimos. Con eso no quiero decir que no tengamos motivos: los hay, y muchos.
-¿Los cambios de altos cargos en el Ministerio de Medio Rural suponen un freno?
-Los veo con escepticismo. Con Elena Espinosa teníamos una dinámica negociadora importante. Ayer mismo enviamos una carta a la ministra Rosa Aguilar para que apoye al sector lácteo.
-¿Lamenta especialmente la marcha de Carlos Escribano?
-Es una gran pérdida. El director de Recursos Ganaderos habla nuestro mismo idioma. Habrá que dar un voto de confianza.