Resultados de la campaña de saneamiento
 

La cabaña ganadera regional registra su mejor estado de salud en veinte años

La brucelosis se encuentra casi erradicada entre las vacas y está extinguida en ovejas y cabras l Las tasas de tuberculosis son muy bajas

 06:28  

Oviedo, M. J. IGLESIAS


La cabaña ganadera asturiana está más sana que nunca. Los programas sanitarios oficiales, que miden los niveles de brucelosis y tuberculosis, han obtenido en 2010 los mejores resultados desde que el Gobierno del Principado puso en marcha en 1991 las campañas de saneamiento, que fueron pioneras en España.


A lo largo de los doce meses de 2010 los veterinarios analizaron uno a uno 381.175 bovinos, procedentes de 19.371 ganaderías, prácticamente la totalidad de las que existen en Asturias, así como 66.397 ovejas de 7.433 explotaciones y 40.736 cabras repartidas en 1.564 rebaños.


La tónica general ha sido la ausencia de casos de brucelosis en las tres especies. La única excepción fue una explotación asturiana de vacuno que se vio forzada a sacrificar a todos sus animales por brucelosis, en Extremadura, donde las vacas pastaban en régimen de trashumancia. La brucelosis, también llamada fiebre de Malta, se transmite a las personas y provoca abortos en las vacas.


Los exámenes de la enfermedad han incluido este año por primera vez los cebaderos de terneros. Los diagnósticos se basan en la obtención de una muestra de suero de cada animal, que posteriormente se analiza en el Laboratorio de Sanidad Animal de Gijón, dependiente de la Consejería de Medio Rural.


La tasa de positivos de tuberculosis bovina en los establos asturianos fue algo superior, pero aún así solamente llegó al 0,17 por ciento, cuatro puntos por debajo de los datos de 2009 y el mismo porcentaje que en 2006, que hasta ahora había sido la campaña con menos casos desde que se iniciaron los estudios anuales.


El número de explotaciones de vacuno afectadas por la enfermedad fue de 34. El diagnóstico se basa en la realización de una prueba alérgica sobre los animales, a los que se inyecta la tuberculina que contagia el mal, para, a las 72 horas, proceder a la revisión de la reacción provocada. El objetivo de los programas de control es la eliminación en la cabaña ganadera de las enfermedades que se transmiten a las personas y que causan importantes pérdidas en las ganaderías, sobre todo, por las restricciones de comercio que motiva su aparición en una ganadería. Fuentes de Medio Rural indicaron ayer que han constatado un parón en la reducción del número de ganaderías que se registraba desde hace años, ya que tanto en bovino como en ovino y caprino los veterinarios registraron un repunte en las explotaciones visitadas, lo que rompe la tendencia a la baja en el número de granjas registrado en años anteriores. Tras el saneamiento, los ganaderos obtienen la cartilla obligatoria que acredita el óptimo estado de los animales.

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