"Maruxa" prepara el terreno

La primera cosecha de la nueva variedad de faba de granja resistente a la antracnosis y al virus del mosaico común tendrá lugar dentro de tres años

19.11.2013 | 01:51
Juan José Ferreira y la investigadora Elena Pérez-Vega, con varias muestras de plantas en un invernadero del Serida.
Juan José Ferreira y la investigadora Elena Pérez-Vega, con varias muestras de plantas en un invernadero del Serida.

Los agricultores asturianos, guardianes de la faba de granja (una de las legumbres más famosas del planeta y la de mayor tamaño en su categoría), sueñan desde hace décadas con una variedad resistente a las plagas, especialmente a la antracnosis, la enfermedad que mancha las semillas y las deja inservibles. "Maruxa", la nueva faba desarrollada por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), cumple ese deseo. A su resistencia a este dañino mal, suma la inmunidad al virus del mosaico común y necrótico. El sueño se hará plenamente realidad en 2016, cuando las primeras cosechas florezcan en las huertas de la región.

Para que eso ocurra, "Maruxa", saldrá esta primavera a concurso. Una empresa multiplicadora de semillas deberá pujar por ella para producirlas y ofrecerlas a los cultivadores. A partir de ahí, llegará la venta y después la plantación y la recolección. El investigador Juan José Ferreira, responsable del Programa de Genética Vegetal del Serida, padre científico de la legumbre (junto con Guillermo García, técnico del área de experimentación y demostración agroganadera del mismo organismo), verá entonces culminados largos años de trabajo dedicados a la faba.

Ferreira, que dirige el equipo integrado por Ana Campa Negrillo y Elena Pérez-Vega, espera repetir el éxito de "Maximina", la variedad que precede a "Maruxa" y que puso fin en su día a más de quince años de trabajo. Esta variedad, con una producción media de 2.600 kilos por hectárea frente a los 1.600 de la "Andecha" o los 2.200 de la "Sinara" (otras dos tipos desarrollados por el Serida en los últimos años), bate récords de ventas en la Cooperativa de Agricultores de Gijón, hasta ahora la única que la comercializa.

La nueva legumbre se ha desarrollado mediante métodos clásicos de mejora genética, sin emplear tecnología transgénica. "Es el sistema que mejores resultados nos está dando", aclara Ferreira. Además, su crecimiento es más precoz que el de sus primas hermanas, lo que reduce el riesgo de pérdidas por las lluvias al final de la cosecha, tan frecuentes en la región.

El secreto de "Maruxa" es llevar incorporados una combinación de genes que protegen frente a patógenos comunes en el cultivo de la judía en el norte de España. El científico praviano prefiere mantener la prudencia a la hora de valorar lo que representará "Maruxa" para el cultivo de la faba en Asturias. "Aún es pronto para decir si estamos ante una gran revolución, el tiempo lo dirá", matiza.

Tiempo también hará falta para modificar hábitos bien enquistados en el campo asturiano, como el hecho de que los agricultores prefieran tirar de semillas propias o compradas a los vecinos , antes de optar por variedades certificadas, lo que no ocurre con otros productos como el tomate, sin ir más lejos. "La propuesta es interesante porque permite obtener una planta más resistente que no necesita fitosanitarios", señala Ferreira. Los investigadores consideran que la faba es más "ecológica" y beneficiosa para la salud.

En Asturias, se conservan alrededor de una veintena de variedades de faba. La legumbre está amparada por la Indicación Geográfica Protegida "Faba Asturiana", que de momento solamente acepta sistemas de tutorado para su cultivo lo que excluye a "Maruxa", considerada una variedad "enana", frente a otras de mayor altura, que requieren de palos para trepar o en su defecto de plantas de maíz, el método tradicional de plantación empleado en Asturias a lo largo de los siglos.

La semilla "Maruxa" tiene las características típicas del tipo faba granja, es decir, color blanco, brillo medio y forma oblonga semillena, los bordes son redondeados y su tamaño es muy grande con una media que oscila entre los 98 y cien gramos de peso por cada cien semillas.

En cambio, la producción es inferior a la que presentan las variedades trepadoras de faba, aunque esta diferencia podría minimizarse incrementando la densidad de siembra, según indica Ferreira. El investigador y su equipo quieren dar ahora otra vuelta de tuerca y trabajan para incorporar a las fabas la resistencia genética total frente a la esclerotinia o moho blanco, enfermedad con alta incidencia en los cultivos locales en los últimos años, sobre todo en las zonas húmedas de costa, donde se concentra buena parte de la producción en Asturias.

El cultivo de las judías secas forma parte de la historia regional desde hace siglos. En el estudio de "La Sociedad Económica de Gijón" publicado en el siglo XIX, ya se mencionan como uno de los principales recursos de las zonas rurales. Se resalta también su preponderancia en los ingresos de las caserías. Las legumbres son, junto con la manzana, el cultivo que deja mayor valor añadido en el campo regional. Sus posibilidades de desarrollo son amplias.

La producción no llega para cubrir la demanda y los cultivadores denuncian que cada año se venden toneladas de judías de otras comunidades y países, de forma fraudulenta, como si fuesen de Asturias y a unos precios inferiores a las regionales. Los expertos opinan que las variedades con resistencia genética frente a enfermedades, y que, además, disponen de un hábito de crecimiento autónomo, pueden contribuir a mejorar significativamente las cifras de recolección.

La mayor faba del mundo

Peso extra

La faba asturiana es la más grande del mundo, seguida de la cannellini italiana y la great northern estadounidense. En el caso de "Maruxa" la semilla destaca por su tamaño. A las características típicas de la faba granja: color blanco, brillo medio y tamaño muy grande, une un peso medio que oscila entre los 98 y los 100 gramos por cada cien.

La planta es compacta y no sobrepasa los 80 centímetros de altura.

Las flores son blancas y sus vainas alargadas, rectas, lisas y con un gran número de semillas, que llegan a sumar entre dos y cuatro.

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