Teté F. BALSEIRO
Dicen los amantes de la danza que se lleva en la sangre. Que engancha tanto que se hace difícil vivir sin bailar. Para ellos, los bailarines, la necesidad se hace sensación y la música sigue en la piel el mismo recorrido que la brisa del mar o el calor del sol. Hay una entrega total al movimiento acompasado con la música. Así, totalmente entregadas, se muestran las componentes de «Flamenco Vivo», un grupo de danza formado por un elenco de bailarinas de primera clase. Y de Gijón, lo que demuestra que el flamenco no es una modalidad de baile sentida sólo en Andalucía, como muchos suponen y otros muchos quieren hacer suponer. Ellas lo demuestran cada vez que se unen para ensayar una coreografía.
Todas llevan desde la infancia asistiendo a clases de baile en diferentes academias de la ciudad. Y algunas, como Katiana Suárez, en su Bélgica natal. Aunque sus actividades cotidianas y profesionales son bien diferentes, el flamenco las une. ¡Y de qué manera!
Inés Sánchez, la benjamina (acaba de cumplir 17 años), estudia las asignaturas correspondientes a su curso de Bachiller. Aida García se evade en los ensayos de sus prácticas de medicina. Jimena Rodríguez, que lleva a sus espaldas estudios de Bellas Artes y Restauración, se integra en el grupo de restauradores que deben devolver su esplendor a la torre de la Universidad Laboral. Vanesa Moreno es profesora de música en un colegio, además de impartir clases de danza oriental. Clases de salsa ofrece Eva Loreto, integrante también del grupo «Bachata Club». Lourdes Cámara es profesora de Comercio Internacional y en estos momentos imparte clases de bisutería en la UP. Y Sandra Risueño compagina su trabajo de bióloga con sus labores de enseñanza con pequeñas alumnas de danza y teatro.
Tan diferentes y tan fusionadas a través del arte. Seguras de lo que hacen y de lo que son capaces de mostrar al público, preparan desde hace unos meses una gala. La ilusión y el empeño que muestran cada día que se reúnen a ultimar el proyecto retumban en todas las paredes de la sala del gimnasio cuando Carmen Álvarez Felgueroso, profesora de danza clásica española, las asesora y guía, para que tanto brazos como manos y piernas se coordinen conjuntamente y den el resultado final. El éxito.
El día 26 de este mes, y en el Palacio de Congresos de la Feria de Muestras, demostrarán lo que son capaces de hacer sentir. No estarán solas. Ni sólo habrá flamenco. En los números que preparan para la gala musical se fusionarán la danza latina, la oriental, los bailes de salón... Todo con vestuario de diseño propio, igual que propio es su cartel de presentación. Será todo un espectáculo de mantones, abanicos, castañuelas y chinchines. Y de Gijón.
Jóvenes gijonesas compaginan sus labores profesionales con su pasión por la danza de raíz española en el grupo «Flamenco Vivo»