JORGE PETEIRO
ÁNGEL GONZÁLEZ
ÁNGEL GONZÁLEZ
ÁNGEL GONZÁLEZ
A. RUBIERA
A. R.
«Ha sido divertidísimo. Muy interesante y muy moderno. Y los niños lo han pasado bomba». Isabel Aurora Sanz, directora del Colegio de Los Pericones, le daba así el visto bueno -más que bueno, a tenor de sus palabras- a la experiencia «Parque híbrido» que ha puesto en práctica en varios espacios públicos de juego infantil de la ciudad (como el parque de Los Pericones y el de Begoña, entre otros) el colectivo artístico formado por Clara Boj y Diego Díaz. Los dos creadores murcianos, espoleados por Laboral Centro de Arte, han explorado también en Gijón -ya lo hicieron en Madrid, en Estambul y en su ciudad natal- nuevas formas de relación entre los niños y los videojuegos. Formas, desde luego, más sudorosas, más cansadas y que generan más relación entre niños.
«El proyecto parte de una realidad como es que los niños cada vez tienen más entretenimientos digitales que, casi siempre, llevan a cabo en casa, frente al televisor o la pantalla del ordenador, en solitario y casi sin moverse. Nuestra idea de trabajo ha sido la de incorporar las nuevas tecnologías a los espacios públicos, que los hagan más atractivos para los escolares y que a la vez les permitan relacionarse con más amigos y también hacer ejercicio físico», explica Clara Boj.
Con esa idea los jóvenes creadores han ideado un prototipo que obliga a los jóvenes a ser los protagonistas de su propio videojuego. Varios sensores inalámbricos instalados en los toboganes, en los columpios o los balancines de los parques registran el movimiento de los chiquillos y dan las pautas para que vayan superando las distintas pruebas.
«Los niños se iban dividiendo por equipos y en cada grupo, por turnos, a uno de ellos le tocaba ser capitán y hacerse con un brazalete que llevaba incorporado la consola del videojuego. El capitán va viendo pasar las pantallas y es quien da las órdenes a los jugadores de cuándo tienen que columpiarse, o balancearse más rápido, o tirarse por el tobogán. Con cada acción que ejecutan bien y en el momento justo, los niños van superando pruebas y van ganando puntos», explicó la creadora. Luego el capitán cede su puesto a otro compañero y pasa a ser un peón más que ejecuta las órdenes que da el jefe.
«Es como si estuvieran jugando con Super Mario Bros, por decir algo, pero ellos mismos son Mario», añade. Varios niños se lanzan, en ese momento, por el tobogán, tras la orden de su capitán. «En la pantalla, al capitán le sale como que esos niños están pasando de una nube a otra. Si se tiran a tiempo caen en la nube y logran fichas, pero si no, caen al vacío», explicaba la directora del Colegio de Los Pericones, que aseguró haberse pasado un rato «de lo más entretenido viendo a los críos jugar. Y ellos también estaban muy interesados en el juego. Lo pasaron realmente bien y la experiencia es muy positiva», sostiene la educadora gijonesa del Colegio de Ceares.
«Estos juegos implican actividad física y también coordinación verbal», sostiene Clara Boj sobre su idea de «parque híbrido». Para Isabel Sanz la propuesta resulta interesante por lo que supone de esfuerzo infantil en cuanto a «su capacidad de organización, de coordinación y de juego colectivo. Ésas son siempre alternativas muy interesantes en estas edades», sostiene la educadora.
El sistema diseñado por el dúo murciano (con la colaboración de Martín Nadal) tiene posibilidad de instalar hasta 10 unidades sensoriales que se pueden colocar en otros tantos elementos de juego del parque, lo que posibilita hasta 20 juegos distintos para los niños y, en total, una hora y media de desarrollo si se quieren completar todos. «No es un proyecto acabado, por eso nos gusta ponerlo en práctica en distintos parques, para ver sobre la marcha algunas posibles revisiones e identificar puntos de mejora», explica Clara Boj. En Gijón la puesta en práctica del prototipo se llevó a cabo en La Calzada, en El Llano, en Montevil, en Los Pericones y en Begoña. Espacios que se suman así a otros parques de Madrid, Linz (Austria), Murcia y Estambul, por donde también han pasado los creadores artísticos con su híbrido de parque digital que «consigue que los toboganes o los balancines sean atractivos para niños de más de 10 años».