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ARCHIVO CRISTINA BÁRCENA CRISTINA BÁRCENA María IGLESIAS
M. I.
Lleva más de diez años «pateando» las playas de Poniente, El Arbeyal y San Lorenzo en busca de gasterópodos y bivalvos. Con el tiempo ha logrado reunir más de 70 especies de conchas marinas hasta llegar a tener una colección que ha sido expuesta en varias ocasiones. El gijonés -vecino de Cimadevilla- Ramón Hevia, más conocido como Monchu, inició su colección particular «los primeros días de verano de 1995» y asegura que su muestra tiene el mérito de ser el reflejo de «la costa gijonesa».
«Fue por accidente. Cuando se inauguró la playa de Poniente, descubrí, paseando por la orilla, que aparecían muchas conchas que me llamaban poderosamente la atención», explica Hevia. En su particular museo se encuentran «infinidad de muestras que apenas se conocían», como la patata de mar, los erizo-guisante, «del tamaño de una lenteja», o incluso «el erizo más grande de Europa».
Su afición lo llevó a seguir, día tras día, los trabajos de vertido de la arena en Poniente. «Era un espectáculo ver cómo la draga trasladaba la arena desde Antromero y la depositaba en Gijón con las correspondientes conchas que luego aparecían en la orilla», cuenta el coleccionista, que durante diez largos años siguió observando la arena de las playas porque «todavía asomaban conchas de especies que no tenía».
Sin embargo, hace tiempo que Ramón Hevia dejó un poco apartada su búsqueda. La razón es que «la arena está más compacta y es más difícil que asome ninguna clase de concha. Con las grandes mareas tampoco aparecen», dice el gijonés. De su colección no destaca su «importancia, sino su interés», asegura Hevia, quien dice que «las más de 70 especies de las que se compone la colección, todas fueron recogidas en las tres playas gijonesas». «El mérito es haberlas encontrado en las orillas de nuestro mar», apunta Monchu.
Aunque asegura que le gustaría seguir exponiendo su colección, este amante de las conchas reconoce que «ya estoy cansado». Eso sí, le gustaría ver sus gasterópodos y bivalvos en algún centro gijonés. «La verdad, sería una pena que acabaran en la basura», apunta el coleccionista. Por ello, Ramón Hevia conserva con mimo aquellas muestras que ha recogido con los años en las costas de la ciudad, aunque de momento, no se plantea volver a realizar una nueva exposición. «Sólo me gustaría que se guardaran», concluye este coleccionista de conchas marinas.
La colección de conchas de Ramón Hevia se puede considerar casi única en Asturias. Según explica el gijonés, existe una gran colección en Dinamarca, mientras que en España el Museo de las Ciencias alberga una gran muestra de conchas, cifrada en más de medio millón de ejemplares. «Esto hace que la colección del museo sea un tesoro del que los españoles casi no han oído hablar», asegura Hevia, quien advierte de que en las costas españolas millares de conchas pasan inadvertidas. «En nuestro litoral son más de 100 especies las que se pueden recoger, dado que contamos con numerosos mares», apostilla. En cuanto a las muestras en Gijón, el coleccionista cuenta que existen dos, en la Casa del Mar y en el Museo Evaristo Valle, «aunque se pueden considerar otra cosa», dice. Y es que las especies que albergan allí proceden de otras aguas y otros países; sin embargo, la de Ramón Hevia es sólo de las playas gijonesas. Por ello, y aunque el autor no la catalogue de importante, sí lo hace de interesante. «Es algo único porque las mías son de las tres playas de Gijón; Poniente, El Arbeyal y San Lorenzo», explica. Para argumentar su importancia Ramón Hevia cuenta una anécdota: «En Dinamarca existían sólo dos conchas iguales de una especie y para duplicar su valor una fue destruida».
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