POR: MARIBEL LUGILDE
Conocer a fondo los entresijos de legislación sin perder la sensibilidad con el día a día de la empresa es una combinación rara de encontrar y muy aconsejable si el objetivo es que la norma ayude a la empresa a generar riqueza. El caso de Antonio González-Busto, abogado-director del área de asesoría jurídica de Vaciero S. A. y experto en procesos concursales, es un ejemplo de esa extraña habilidad que consigue que sea más fácil que una empresa pueda salir de una crisis sin morir en el intento o si, finalmente desaparece, lo haga con los mínimos daños colaterales. Una experiencia que en su momento aplicó a una entidad atípica en su cartera de clientes: el Sporting de Gijón. Ese conocimiento del terreno hace que González-Busto sea muy crítico con la actual ley Concursal y sus modificaciones posteriores, y que reflexione sobre la herramientas más eficaces para apoyar realmente y ahora al tejido productivo.
-Para los profesionales como usted la crisis se mide en el número de casos que le llegan al despacho?
-Es verdad que venimos notando desde hace más de un año un notable incremento en el trabajo relacionado con crisis empresariales, muy especialmente operaciones de reestructuración financiera y concursos de acreedores. Y prevemos que la tendencia es que vaya a más.
-¿Hay sectores más críticos?
-Tenemos clientes con dificultades en todos los sectores. Quizás en el inmobiliario es donde más agudamente se han puesto de manifiesto las dificultades, pero no descarto que en algunos meses le siga el industrial, porque ha capeado el temporal gracias a la cartera de pedidos de años anteriores y esos pedidos no se están renovando, más bien disminuyen de forma notable.
-¿El sistema financiero jugará su papel de servir de apoyo a las empresas?
-Por el momento, no. Lo que falla es que el dinero que reciben los bancos no repercute después en la empresa y los empresarios se quejan de ello. Sí es cierto que algunos bancos están refinanciando operaciones en vigor por la vía de más carencia o apertura de plazos de amortización, pero no por la de dar más dinero a las empresas. De todas formas, lo que necesitan las empresas urgentemente es carga de trabajo. Pero, volviendo a los bancos, creo que no todos sus problemas se han puesto de manifiesto.
-¿Qué problemas aún no han salido a la luz?
-Fundamentalmente creo que la exposición al mercado inmobiliario y a activos contaminados es mucho mayor de lo que nos han dejado ver, pero es sólo una intuición. Un indicio es el hecho de que todas las subastas a las que acudieron los bancos se celebraron con opacidad, ocultado identidades y no dejando que trascendiera información.
-Acaban de entrar en vigor cambios importantes en la ley Concursal. ¿Cree que servirán para ayudar a las empresas a encarar una crisis?
-Lo que ha ocurrido con la ley Concursal es sorprendente. Entra en vigor en 2004 y viene a modificar el código de comercio que regula las quiebras y que data de 1829, así como la normativa relativa a la suspensión de pagos de 1922, normas ambas con las que hemos trabajado durante todos estos años. Sin embargo, a los cinco años hay que modificarla porque se revela insuficiente para hacer frente a cualquier crisis empresarial, tal y como lo denuncia la comunidad jurídica y el sector empresarial, que aún reclaman más cambios.
-¿Por qué son insuficientes esas modificaciones?
-El decreto ley que las aprueba es apresurado porque quiere ser una herramienta de ayuda a las empresas en este momento. Las modificaciones son varias pero van encaminadas a reducir la duración y los costes en los procedimientos concursales. Aún así, son escasas, habría que ir a medidas más flexibles, preventivas y extrajudiciales para ayudar a una empresa a salir de una crisis.
-¿Una empresa entiende que el concurso de acreedores puede ayudarle a superar un bache?
-La realidad es que son pocas las empresas que recurren al procedimiento concursal como vía de reestructuración, fundamentalmente porque es un procedimiento caro, prolongado y de resultado incierto. Estadísticamente, no es la solución, el 90% de las empresas que entran en concurso terminan liquidando. Además, una ley con tan corto recorrido genera incertidumbre. Ése ha sido el gran fracaso de la norma. Así que hay que facilitarle a las empresas otros instrumentos que les ayuden en momentos difíciles.
-¿A quién es atribuible esta falta de entendimiento legislador-empresa en una ley que podía ser útil y no lo es tanto?
-Creo que es más exigible al legislador que conozca la mentalidad de la empresa que al empresario que tenga mentalidad concursal.
-¿Qué instrumentos jurídicos cree que pueden ayudar realmente a las empresas?
-Normas que combinen medidas mercantiles financieras y tributarias que favorezcan que la empresa pueda llegar a acuerdos colectivos con sus acreedores amparados por un marco jurídico que dé seguridad tanto a la empresa como al acreedor. En definitiva, instrumentos preventivos y extrajudiciales que ayuden a reestructurar la empresa sin entrar en el Juzgado.
-¿Hay precedentes?
-En Italia y Argentina hay algunos instrumentos preventivos o preparatorios del concurso de acreedores que favorecen que sea viable.
-Usted fue uno de los administradores concursales del Sporting y ahora miembro de su comisión de control; rezará porque se quede en Primera?
-Mis oraciones imploran otra protección. Ya dije en su momento que la viabilidad del Sporting estaba condicionada al ascenso a Primera. De todas formas, como miembro de la comisión de control puedo decir que sus directivos siguen una política muy prudente; están adoptando las medidas necesarias para que, en caso de descender, los gastos sean ajustados a los ingresos, y se pueda hacer frente a la deuda concursal en los plazos previstos. Es evidente que los recursos que genera estar en Primera pueden acortar esos tiempos.
-¿Hasta dónde llega la tutela de la comisión de control?
-Sólo supervisamos que los compromisos adquiridos con los acreedores sean cumplidos en tiempo y forma. El Sporting tiene plena capacidad jurídica y de obrar, no tiene en absoluto suspendidas sus facultades de administración y disposición. Así que el mérito de la actual situación del equipo, tanto deportiva como económica, hay que reconocérsela exclusivamente a su directiva.
-Reflexiones que le honran, teniendo en cuenta que es usted oviedista.
-Es verdad, soy oviedista y lo que deseo es que en poco tiempo puedan encontrarse ambos equipos en Primera División. Y, naturalmente, que gane el Oviedo.
-Es vicepresidente de la Fundación Escuela de Negocios de Asturias. ¿Qué reflexión hace sobre el papel de la formación en tiempos como éstos?
-La Escuela de Negocios de Asturias es un referente indiscutible en materia de formación empresarial en el norte de España y prueba de ello es que recibimos solicitudes de colaboración de otras comunidades autónomas. Está muy consolidada, tiene un futuro espléndido y un papel muy importante en este momento. Muchos profesionales se replantean su situación laboral y una de las mejores opciones es recurrir a la formación como vehículo de reciclaje. En cuanto a empresas que nos encargan formación a medida, saben que es momento de redefinir estrategias y apostar por la innovación, y la escuela es un excelente apoyo en ese proceso para generar valor. Tenemos claro que la solución es combinar iniciativa, trabajo y talento.
Antonio González-Busto Múgica (Oviedo, 1967) es licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo. Fue secretario general y del consejo de administración del Grupo Mall. Desde 2004 es director del área de asesoría jurídica de Vaciero S. A. Es vicepresidente de la Fundación Escuela de Negocios de Asturias y presidente suplente del Jurado de Expropiación del Principado. Imparte formación en la Escuela de Negocios de Asturias y en la Universidad de Oviedo y es autor de diversos artículos jurídicos, uno de ellos, sobre la hipoteca inmobiliaria en el concurso de acreedores, fue premiado el pasado mes de diciembre por el Colegio de Abogados de las Islas Baleares.