CRISTINA BÁRCENA
CRISTINA BÁRCENA
CRISTINA BÁRCENA
CRISTINA BÁRCENA
CRISTINA BÁRCENA
María IGLESIAS
Basilisa Penitero se siente más ágil desde que acude a clases de tai-chi. Lo nota al realizar «las tareas de casa o al ir a la compra». Su cuerpo está más «ligero» gracias a los ejercicios que le enseña un monitor «de lo más bueno». Penitero, vecina del barrio de La Arena, ha sido una de las muchas jubiladas que ha participado en las actividades que promueve Aulas para Mayores, actividad organizada por la Fundación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón.
Los lunes y los miércoles están marcados en rojo en el calendario de Basilisa y de sus amigas porque son los días que reciben las clases en el centro municipal integrado de La Arena. Hasta hace apenas un mes, también acudían a danzaterapia. «Los ejercicios que aprendimos nos sirven para todo y además nos reímos mucho», cuenta Domitila Velarde, una de las participantes.
«En La Arena somos todas muy participativas, eso hay que reconocerlo», apunta una de sus compañeras de clase, Rosario Riesgo. «Nos da mucha pena que se haya acabado porque lo pasábamos muy bien», añade. Pero en estos talleres no sólo estaban garantizadas las risas, sino también los beneficios para el cuerpo. «Aprendimos muchísimos trucos para nuestra vida diaria, que nos mejoran el movimiento de las articulaciones y de los músculos», explica Cuqui Vega, quien reconoce que aplica estos ejercicios a sus tareas habituales en el hogar.
En el centro municipal de El Coto el espacio no permitió demasiadas florituras gimnásticas, pero sí habilitar un aula para realizar ejercicios de memoria. Para Estrella Martínez, esta experiencia fue como «volver a la escuela». «Llevábamos una libreta y un bolígrafo, y nos hacían dictados o teníamos que hacer cuentas», recuerda riéndose. Estas dos horas y media de clase a la semana no cayeron en saco roto, al menos para Rosa Piñera, quien se muestra orgullosa de poder repetir su número del DNI en alto. «¡Y antes no me lo sabía!», exclama.
Las dos mujeres, vecinas de El Coto, son conscientes de que este trabajo les está siendo de utilidad para su día a día. «Ejercitar la memoria siempre es bueno y mucho más cuando lo puedo aplicar para hacer la compra y que no se me olvide nada», sostiene Piñera.
Tere Rubio «baila con la escoba» mientras barre su casa. «Eso me lo enseñaron en las clases», puntualiza esta vecina de Roces. En el centro municipal de su zona, los mayores se movieron al ritmo de la danzaterapia durante cuatro días a la semana. «Es una especie de gimnasia para mantenerse en forma, pero son ejercicios fáciles adaptados a nuestra edad», explica su compañera Petra Rodríguez.
«Nos vino de lo más bien y movimos todo el cuerpo», dicen, mientras bromean una con la otra. «Es que también nos reímos muchísimo», cuentan las dos mujeres, que ya están pendientes de la fecha señalada para la próxima actividad: «No nos la perderemos».
Aulas para Mayores, que se clausuró esta semana, pretende promover el envejecimiento activo para afrontar el paso de los años de forma «saludable» y «con calidad de vida». Las actividades se reanudarán el próximo año y los organizadores esperan una participación similar a la obtenida durante este curso.
Aulas para Mayores
- La iniciativa Aulas para Mayores está organizada por la Fundación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón.
- En la actividad participaron once asociaciones de jubilados y hogares de pensionistas de la ciudad.
- Se promovieron un total de 14 actividades, entre las que destacan el control de la ansiedad, el entrenamiento de la memoria, la risoterapia o la cestería.
- El objetivo es realizar acciones para la promoción del envejecimiento activo mediante talleres lúdicos.
- En su clausura, que tuvo lugar en el centro municipal integrado Pumarín-Gijón Sur, se entregaron varios diplomas a las personas mayores participantes.
- Como colofón a las actividades, la responsable del área residencial mixta, María José Balbuena, habló de «Envejecer es vivir».