Camboya: señorío y misticismo

 
Camboya: señorío y misticismo
Camboya: señorío y misticismo  

LUIS GARCÍA El Reino de Camboya, con más de 13 millones de habitantes, formó parte de la Indochina -antiguo protectorado francés-, en un país donde los camboyanos después de 20 años de guerra civil y conflictos políticos han recuperado su propia identidad, su historia, sus tradiciones, sus raíces y como no, su antigua religión: el Budismo. Ya se encuentra en período de estabilidad, aunque muchos países extranjeros están todavía recelosos a las inversiones, por temor a una desestabilización política.



La capital de Camboya, Phnom Penh, tiene su atractivo como antigua ciudad colonial francesa, conocida en su época como la París del Este, trata de recuperar el esplendor de antaño, como la apertura de nuevos hoteles, casino (Nagaworld), tiendas y restaurantes... La vida en Phnom Penh se reanuda al alba, en ese momento se ponen en movimiento millares de bicicletas y otros vehículos motorizados que invaden las calles, tanto de día como de noche con la «música» continua de sus bocinas. Es interesante conocer el Museo Nacional, el edificio es uno de los más hermosos de la ciudad y en su interior conserva obras maestras del arte Khmer, como estatuas bajorrelieves de arte sagrado, bronces y arqueología. También el Palacio Real con su pagoda de plata en su interior se debe visitar. Basta visitar el Museo de la Guerra para darse cuenta de la entidad del drama vivido por los camboyanos, durante el Polpotismo. El Tuol Sleng, de escuela superior fue convertida por los Jemeres Rojos en un centro de detención y tortura. El único delito cometido por las víctimas era su condición de intelectuales, funcionarios, burgueses, bonzos o presuntos adversarios del régimen. Se pueden ver documentos y fotografías sobrecogedoras del Holocausto del pueblo camboyano. Es una visita obligada si se quiere comprender la historia reciente de este país.



El río Mekong, que pasa por el país es una fuente muy importante de pesca con hermosos paisajes a lo largo del curso del río.



En el centro de Camboya se encuentra el lago Sap, que juega un papel importante en épocas de lluvia, actuando como reservorio y regulando el caudal del río Mekong. En las orillas del lago se encuentran casas y tiendas flotantes, integradas por pescadores de origen vietnamita.



En Camboya la industria apenas existe pero en cambio está muy difundido el comercio de toda clase de productos, principalmente de la agricultura, base de la economía del país, también de la artesanía de los tejidos de seda y algodón y la de los objetos de paja trenzada. También se venden la libertad de las golondrinas; pagando es posible liberar a una de sus jaulas que transportan muchos vendedores ambulantes y que supone efectos benéficos para el libertador.



Viajar al reino de Camboya es ir a ver templos: Angkor, ciudad sagrada, capital de un reino perdido y orgullo nacional. Es una región poblada de múltiples templos y antiguas ciudades que originariamente eran hinduistas para convertirse más tarde al budismo. Situada en el medio de los bosques selváticos de Camboya, sus monumentos surgen de un modo espectacular de entre la vegetación de la jungla. Permaneció durante varios siglos perdida hasta que en el año 1860 fue descubierta por misioneros franceses y considerada como una de las maravillas del mundo. El conjunto arquitectónico ocupa una extensión de 400 kilómetros cuadrados, está constituido por templos construidos durante los siglos IX al XIII, y su mayor esplendor lo alcanzó durante el reinado de Jayavarman VII. De los muchísimos templos que tenemos en Angkor destacaremos como más importantes o interesantes los que se encuentran en Angkor Thom, Angkor Wat y Ta Prom. A mí particularmente Angkor Thom fue la ciudad que más me impactó, lugar interesantísimo y atrapante, me transportó a otra dimensión. La antigua ciudad te da la bienvenida con dos amenazadoras cabezas de cobra de piedra y dos hileras una de dioses y otra de demonios, tiene cinco puertas monumentales y toda la ciudad es fascinante, pero la meta de la ciudad es el Bayon, templo montaña, un delirio de piedra. Tiene 49 torres en tres niveles, cada uno de ellos a su vez está formado por cuatro rostros de Buda, que miran a cada uno de los cuatro puntos cardinales y representan a 172 caras de Buda. Allí es imposible escapar a la mirada de Buda. Hay que mencionar la terraza de elefantes, formada por unos relieves que la decoran y que era el escenario para las ceremonias reales y donde el rey contempla los desfiles militares después de una victoria. Sinceramente en este sitio sientes inquietudes y emociones profundas.



Angkor Wat es una de las atracciones más impresionantes del continente asiático, templo construido en el siglo XII, la ciudad capital y su templo fue dedicado al dios hindú Visnu y después a Buda. Se calcula que para su construcción se empleó la misma cantidad de piedra que para la pirámide egipcia de Keops. Se emplearon 30 años en la construcción, está formada por cinco torres de una asimetría perfecta, cuenta con el mayor bajorrelieve del mundo que narra historias de la mitología hindú. Todo el conjunto ocupa dos kilómetros cuadrados y es el mayor templo religioso del mundo. Es conmovedor visitar el templo y también observar la silueta de su figura, sobre un lago artificial formado a uno de sus frentes.



Ta Prohm, monasterio budista del siglo XII, es un vastísimo edificio que pudo albergar a unos tres mil monjes. Es la única edificación que no ha sido restaurada. La naturaleza ha ido ganando terreno y los árboles con sus enormes raíces que invaden los monumentos forma ya parte del conjunto escultórico. Los muros y pilares del templo se ven casi estrangulados por las raíces de los árboles. El cuadro es insólito y el aspecto galáctico.



Camboya es un país con poco turismo pero los templos de Angkor son el corazón y el alma del país y su fuente de ingresos más importante.



Viajar al Reino de Camboya es ir a ver templos. Te imaginas un país exótico, pero te encuentras y te sorprenden muchas cosas más, principalmente su cultura. Los camboyanos siempre mantienen su sonrisa y te demuestran una hospitalidad y una amabilidad exquisita. Te llama mucho la atención esa manera tan sencilla de vivir, tan carentes de necesidades y su conformismo, que te deja una experiencia realmente enriquecedora.

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