MARCOS LEÓN
MARCOS LEÓN
MARCOS LEÓN
A. RUBIERA
El colegio agrupado de Pinzales ha celebrado por todo lo alto su fin de curso. Y no porque hubiera ganas locas de dar por cerrado un año escolar -aunque nadie le haga ascos a un buen descanso veraniego-. Su fiesta, en la que participaron alumnos, padres y profesores, era una celebración en toda regla; el festejo de haber conseguido un año más, manter sus puertas abiertas e incluso superarse.
Porque el colegio de la parroquia gijonesa, el más pequeño y con menor número de alumnos del concejo, ha superado todas sus expectativas, sobre todo las que albergaba hace sólo un año y medio. Por entonces en el centro escolar sólo quedaban cinco alumnos y en la zona le veían las «orejas al lobo». El cierre del colegio vecino de infantil de Casares-Porceyo parecía anunciar lo que no tardando mucho podría ser el futuro de Pinzales. Pero no ha sido así.
El curso que ahora acaba empezó con un importante crecimiento de matrícula: 11 alumnos; y para cuando el próximo mes de septiembre el colegio reabra sus puertas serán 18 -si no llega nadie más- los alumnos que tengan su espacio educativo en la casa azul de Pinzales. Todo un sueño hace sólo unos cuantos meses. Un sueño multiplicado por cuatro.
«En la parroquia es una locura. Están que no se lo creen. Todo el mundo se alegra mucho de que la escuela cuente con más chiquillos», cuenta el maestro Alberto Menéndez. Él inicio el curso escolar siendo el único maestro de la pequeña escuela rural; «a mitad de curso nos llegaron algunos niños más y la Consejería aprobó que se hiciera un desdoble de aulas, así que hasta el final he tenido la compañía de una profesora de infantil», relata el maestro.
Los dos profesores, las familias y los quince alumnos tuvieron el pasado miércoles su día de «acción de gracias» en versión de Pinzales. Una fiesta en el patio y una comida de la comunidad escolar -con chorizos a la parrilla y otras viandas aportadas por los padres y las madres- puso la nota sabrosa a una buena noticia que todos querían celebrar. Que por el momento, la «escuelina» de Pinzales no hay quien la cierre.