Oviedo, J. P.
El Ferrari 500 TRC de 1958 se convirtió en la estrella de la décima Feria Internacional del Vehículo Clásico «Ciudad de Oviedo» monográfico celebrado en el Palacio Municipal de los Deportes. Dentro de unos actos que reunieron a más de diez mil personas, se organizo desde un rally Rolls&Bentley hasta una arrancada de coches americanos y motocicletas. Los organizadores del monográfico de vehículos clásicos ofrecieron un homenaje a tres pilotos asturianos: el récord mundial de velocidad de 1954, Celso Fernández piloto oficial de Pegaso; el subcampeón de Sudamérica Armando G. Cifuentes, piloto privado de Ferrari, Maserati y Mercedes, y el primer español en ganar en la GP2, Javier Villa.
En la exposición de coches estaba una barqueta Pegaso modelo Pedralbes del año 54 con la que Celso Fernández alcanzó la velocidad de 306 kilómetros a la hora en la diagonal de Barcelona.
No obstante, la estrella de la feria fue un Ferrari 500 TRC de 1958 con el que Armando G. Cifuentes corrió en el GP de Cuba de ese año. Este vehículo es propiedad del ex director de Christies, socio de Max Mosley, presidente de la FIA. También se pudo ver desde un Brush de 1912 igualito al que se hundió en el Titanic y un Hupmobile de carreras de 1927 llegado de argentina.
La Feria del Vehículo Clásico fue visitada por profesionales y aficionados de Japón, Puerto Rico, México y EE UU.