Libardón, M. CAPELLÁN
Gijón, M. C.
Aunque los automóviles son los elementos más visibles en cuanto a la emisión de CO2, estas emisiones no son responsabilidad exclusiva del sistema de transporte. Este sector sólo es responsable del 37 % de estas emisiones, seguido del sector energético, con el 33%, manufacturas y construcción, con el 19 %, y un 1% por el resto de las actividades económicas entre las que se incluyen las domésticas.
Dentro del sector del transporte el transporte por carretera supone el 80% del total y de ese 80% sólo el 48% es responsabilidad de los vehículos de turismo, el 52% restante corresponde a camiones y a autobuses. En resumen, los turismos son los responsables de la emisión de sólo el 15% del CO2 vertido a la atmósfera.
Por tanto, la lucha contra el cambio climático debe emprenderse con igual exigencia y eficacia en todos estos sectores; mientras tanto, vemos que sólo el del automóvil responde de forma inmediata y eficaz a estos requerimientos, reduciendo constantemente el consumo y las emisiones, ya que en los últimos cuarenta años el consumo medio de un automóvil se redujo en un 40%; entre tanto, la localidad de los gases de escape también ha mejorado sustancialmente al mejorar la eficacia de los procesos de combustión y el tratamiento de los gases de escape con el uso de catalizadores.
Las ayudas gubernamentales a la I+D+i en el sector del automóvil son el punto de partida de una nueva cultura de diseño, fabricación y uso del automóvil integrado en una necesidad social de respeto al medio ambiente. Los 2.400 millones de dólares que Obama aprobó como ayuda al vehículo eléctrico obligarán a las grandes marcas de Detroit a reorientar su producción, y en España el «plan Movele» (promoción de la movilidad sostenible en las ciudades mediante el vehículo eléctrico), que incluye 8 millones de euros para ayudas a la compra de un vehículo eléctrico (entre el 15 y el 20% de su coste), pretende que a finales de 2010 rueden por España 2.000 vehículos eléctricos, iniciando y propiciando la «electrificación» del parque.
A pesar de las perspectivas favorables, las estimaciones de compra a medio plazo no parecen muy halagüeñas, ya que, según un estudio del RACC, parece que los españoles estamos dispuestos a adquirir el vehículo «más verde» entre dos ofertas parecidas, pero no estamos dispuestos a pagar más por ello. Sin embargo, algunos estudios prevén que en 2010 el 13% de los vehículos fabricados en el mundo serán eléctricos (unos 11.000.000), a pesar de los inconvenientes a los que se asocian.
Probablemente, a corto plazo se imponga el vehículo híbrido gracias a su autonomía, a medio plazo quizá los eléctricos se conviertan en el vehículo urbano por excelencia y a largo plazo los de pila de combustible, que combinan ambas ventajas, serán la referencia del mercado.
De momento, los salones de Ginebra, Fráncfort, Tokio y Los Ángeles han supuesto el inicio de una imparable «electrificación» de los vehículos de turismo, con una apuesta decidida por los híbridos de Toyota/Lexus y el grupo VAG, de los franceses y sus socios por los eléctricos y de GM y Dimler por la pila de combustible.