Oviedo, J. PINO
No hay beneficios y las ventas se cierran sin margen. Es un clamor popular el que se escucha a los profesionales del sector del automóvil en Asturias, donde la crisis está dando de lleno en los últimos meses. En concreto, en enero Asturias fue la única comunidad que perdió matriculaciones frente al incremento de ventas en toda España.
Frente al pesimismo de los profesionales del sector está el sentir de la calle y el comentario popular que asegura que «se venden coches, aumentan las matriculaciones, ya ganan dinero». Pues bien, no es así.
Una marca generalista, y por generalista deben entenderse las ocho primeras en matriculaciones y algunas otras menores, no ganan ni 100 euros en la venta de un coche del segmento A, tipo Citroën C1, Fiat Panda, Peugeot 107, Nissan Pixo, Suzuki Alto, Opel Agila, Ford KA, etcétera.
Concretamente, días pasados el gerente de un concesionario aseguraba desolado que «en la venta de este coche del segmento A nos han quedado 62 euros».
A todas estas penurias del sector han de añadirse que en Asturias no se han aprobado aún las ayudas a la compra que existen en otras comunidades y que algunos concesionarios están adelantando el dinero con el riesgo consiguiente de no cobrarlas. Es más, los concesionarios aún no han cobrado el dinero que el Gobierno del Principado de Asturias había otorgado en 2009 para los coches acogidos al «plan 2000».
Así, no es de extrañar que se realicen nuevos cierres de empresas del automóvil, siendo inminente la de un histórico concesionario de Gijón.