Desde la Meseta

Poder de convocatoria

 
Poder de convocatoria
Poder de convocatoria  

LUIS ALONSO-VEGA Da la impresión de que, últimamente, escribo sobre lo ya escrito y, en mi defensa, afirmo: nunca más lejos de la apariencia. Lo que sí hago es aprovechar el filón que me proporcionan los buenos periodistas de las Cuencas y, en este caso, Lucía Cortina, para escudriñar entre las noticias que me proporciona por internet LA NUEVA ESPAÑA.


Escribe Lucía Cortina el día 16 de mayo, acerca de la celebración religiosa y pagana de las antiguas alumnas del Colegio Nuestra Señora del Rosario, más comúnmente conocido por el Colegio de las Dominicas, con motivo del aniversario de su creación. Adelanta, en su noticia, que tendrá lugar una misa y, a continuación, una comida de confraternización en el restaurante Guitel y, con esto último, a mí se me encendió la «bombilla». Vamos, que si me queda una sola neurona bailando en mi hueca cabeza, ésta se volvió loca dando trastazos contra las supuestas paredes. Y verán por qué.


Recordaba yo de años atrás que el número de asistentes era más numeroso. Así que, cuando hablan de celebrar la comida en Guitel -¡bien por Guillermo y Telvi, y su exquisita gestión culinaria¡; la Real Academia de la Lengua, en su vigésima tercera edición del diccionario aún sin publicar, sobre culinaria dice: «Arte de guisar»-, pensé que algo fallaba: claro, el número de personas. Naturalmente, no podía ser muy grande, porque si no Guillermo tendría que orientar las mesas hacia el parque, que tampoco estaba mal visto haciendo buen tiempo. Y, en efecto, la propia periodista cita alrededor de treinta: entonces sí cupieron en referido comedor.


De la que inicialmente organizamos algo, la euforia de los que nos rodean hace que nuestros esfuerzos sean pocos para tal acontecer. Después, en los años venideros, unos parece que tienen algo más «importante» y se disculpan. Unos segundos, amigos de los primeros, no van por «solidaridad» y se disculpan de mala manera. Y, al final, un tercer grupo entra en pereza, quizá porque no se encuentran a gusto y sus compañer@s del colegio ya no son l@s mism@s que dejaron atrás. Sin duda alguna, el mérito en esta grata ocasión lo tiene Pano, que, modificando el Padrenuestro, diríamos: «Bendito tú entre todas las mujeres». Como este tipo de cosas me gustan, celebraría que el poder de convocatoria fuese más atractivo en los próximos años, repito, aunque el restaurante tuviese que ampliar hasta el río. De cualquier forma, mi más sincera enhorabuena por llegar hasta aquí.

Enlaces recomendados: Premios Cine