JOSÉ MANUEL IBÁÑEZ
Como si no nos tuvieran ya apretados, y bien apretados, la DGT anuncia que va a dar otra vuelta de tuerca en lo referente al control del tráfico y las sanciones. Ésta no es otra que, en breve plazo, van a instalar un nuevo y sofisticado sistema que permite detectar la velocidad media en tramos determinados. Como teníamos poco hasta la fecha, pues toma «medida correctora» nueva. Cierto es que las normas están para cumplirlas, pero en todo lo relacionado con el automóvil hace tiempo que se pasan, dado que resulta el pagano de todo lo que se pierde en este país. Impuestos a la hora de su compra, «viñeta», pagar por aparcar, la zona azul que nos viene en Langreo, y multas a la mínima. Reconozco que la mayoría de los españoles somos incorregibles y que vamos a contrapelo de casi todo. Un día inventan el tapón irrellenable, y al siguiente ya funciona en el mercado el artilugio que lo inutiliza. Como cada vez el personal utiliza más a menudo el sistema de localización de radares, con seguridad este nuevo artilugio será la respuesta justa a todo ello. Pero, en definitiva, los que pagamos el pato somos los que vivimos al día cumpliendo la ley estrictamente, y en cuanto nos pasamos un milímetro ya tenemos encima la carta certificada, con acuse de recibo. Porque una cosa resultan las medidas preventivas, y otras la cacería indiscriminada. Supongo que con la crisis el Estado, y los ayuntamientos, andan ayunos de euritos, porque llevamos una temporada que se observa un endurecimiento en el tema sanciones en todos los aspectos. Incluso los hay que se pasan de listos, como en Laviana, que de un plumazo duplican las multas para «disuadir» al personal. Puestos en gastos, que las pongan a mil euros, aunque lo que deberían hacer todos no es otra cosa que habilitar aparcamientos. Van a lo facilón, con independencia de que la mayoría de ellos tiene coche oficial, o la bula de tarjeta para hacer de su capa un sayo, y cualquiera de nosotros que aparque dos minutos para realizar gestión urgente? pues ya sabe. A este paso no será extraño que todos lleguemos a utilizar lo que un conocido de mi tertulia sidrera nos propone, que casi resulta la cuadratura del círculo, pero no anda muy descaminado, no. Su reflexión consiste en que resulta fácil invertir cien euros en una «frugoneta», cuanto más destartalada mucho mejor. De seguro cero, cinturones sin ajustar, y el carné ¿para qué?, porque nos dice que es toda una garantía de que nunca te van a parar o multar. Resulta una especie de mundo al revés, el peso negativo del todo cae sobre los que cumplen sus obligaciones. Pues no sé yo si al paso que vamos puede ser una buena solución. El andar por esta vida de legal en el aspecto que nos ocupa tan sólo trae complicaciones y disminución de euritos en tu cartera; y encima, ahora, otra medida «correctora», eso sí, «por nuestro bien». Hasta el gorro nos tienen.