MARCELINO M. GONZÁLEZ
Es un verdadero placer escribir una columna como ésta. Ciertamente se escribe sola, y aunque raramente lo hacemos, porque raramente son acreedores de ello, como decía aquel, «al César lo que es del César». Los que nos dedicamos a esto abundamos más en la crítica que en el elogio, sin embargo, cuando hay que felicitar a alguien, debemos de hacerlo así, sin que por ello se nos caigan los anillos.
El Alcalde de Laviana ha puesto a disposición de los ciudadanos del municipio un correo electrónico para facilitar la comunicación de éstos con la administración local lavianesa. Así de simple y así de fácil, pero también así de atrevido y de valiente. Mientras algunos y algunas se guardan tras las puertas de sus despachos y no reciben ni a dios, otros, que sí lo hacen, deciden dar aún mas facilidades al ciudadano para que hable, para que exponga sus problemas, sus quejas y sus peticiones y para que, en definitiva, se sienta protegido y gobernado por quien, y quienes deben de protegerle y administrarle. Sencilla y admirable la iniciativa alcaldil. Pero, ¡cuidado! que no siempre es oro todo lo que reluce y con ello no queremos decir que ésta sea una iniciativa «trampa», pero puede serlo. La idea que va a llevarse a cabo -de hecho ya existe un emilio- tiene como fin favorecer y agilizar el contacto del ciudadano con su Ayuntamiento, evitando así largas y tediosas esperas, sobre todo cuando se trata de asuntos sencillos y cotidianos. Sin embargo no puede ser el pretexto para quitárselos de encima, como si fuera el acto reflejo de sacudirse el polvo. Quiero decir con ello que esos mensajes deben de ser contestados salvo que contengan material inapropiado, sean irreverentes o adjunten algún virus, y no precisamente el H1N1. Que vayan destinados a tocar los huevos, vamos. Ello no ha de suponer que, con esta iniciativa, se deje de recibir al ciudadano cuando el asunto lo requiera. Correspondencia informática sí, pero también conversación, debate y negociación. No nos cabe la menor duda de que ésta es la intención de Adrián Barbón, el joven regidor de Laviana.
Lo que pasa es que no arrendamos las ganancias a quienes tengan el cometido de recibir y, en su caso, contestar los emilios de los ciudadanos, porque alguien tendrá que hacerlo. No creemos que sea el propio Alcalde quien, a pie del ordenador, se dedique a esa labor porque le faltarían horas al día para ello, a excepción de algunos casos, evidentemente, muy puntuales. Por eso creo que aquellos que se decidan por este medio para plantear sus problemas o inquietudes ante la autoridad municipal deberían, antes, pensárselo dos veces y recapacitar acerca de la procedencia de sus pretensiones, aunque mucho me temo que no será así y en ese correo comenzarán a recibirse mensajes de toda índole, extensión y cuantía, amén de los que tengan procedencia o temática ajena al municipio o no estén en la competencia de quienes lo gobiernan.
Resumiendo. Nuestra cordial y sincera felicitación al paridor de la iniciativa -decimos paridor confiando en que no sea una parida-, ánimos para desarrollarla de forma positiva, y petición a los ciudadanos para que sean cautos y prudentes a la hora de utilizar la herramienta que el Ayuntamiento pone en sus manos. ¡Ah!, y que otras corporaciones tomen la debida nota. Dejen de ser tan estirados y prepotentes, acérquense al ciudadano y propicien que éste se acerque a ustedes, los tiempos no están para otra cosa.