Langreo, L. M. D.
La Policía Nacional de Langreo ha detenido a cuatro vecinos de La Felguera que formaban una «importante» red de distribución de droga en el concejo. Los cuatro arrestados cuentan con antecedentes penales, uno de ellos por homicidio. El juzgado de instrucción y primera instancia número 3 de Langreo decretó prisión provisional para los dos cabecillas de la red y puso en libertad con cargos a los dos arrestados que ejercían como vendedores «de calle».
En los cinco registros que se realizaron tras las detenciones se intervinieron 102 gramos de cocaína; 38 gramos de hachís; 12,4 gramos de heroína preparada en bolsas para su venta; 5,1 gramos de marihuana; 13 comprimidos de Metasedín (un opiáceo sintético); 63,9 gramos de un polvo sin identificar (probablemente paracetamol) para cortar la droga; 133 gramos de otra sustancia para cortar la droga; 50 comprimidos tranquilizantes; una pistola marca «Astra» de calibre 9 milímetros «en perfecto estado de funcionamiento» y que se está estudiando para determinar «su participación en algún otro hecho delictivo»; una motocicleta de 600 centímetros cúbicos, y 1.610 euros en metálico. El presunto cabecilla de la trama es B. A. C., de 47 años, que cuenta con antecedentes por homicidio, tráfico de drogas, lesiones y robo con violencia. El «número dos» de la red era supuestamente G. R. V., de 42 años, natural de Oviedo pero residente en La Felguera, que cuenta con antecedentes por tráfico de drogas. Los dos presuntos responsables de la venta directa de la droga son F. B. M., de 39 años, también con antecedentes por tráfico de drogas, y J. B. M., hermano del anterior, de 44 años y con antecedentes por un delito contra la salud pública.
La investigación para desarticular esta red de venta de drogas se inició en 2008, y, según la Policía Nacional, se caracterizó por su dificultad por «los cambios de estrategia de los distribuidores» cuando intuían que eran vigilados. En la investigación se descubrió que un implicado en la «operación Polaina» (con 38 detenidos en España y Portugal) que no había sido arrestado había reanudado su actividad en Langreo «diversificando» su mercado con «sustancias psicotrópicas (opiáceos) y ansiolíticas (tranquilizantes)», que ofrecía a sus clientes para paliar el síndrome de abstinencia. Cuando la investigación descubrió al principal distribuidor de la droga (B. A. C.), se centró en hallar al intermediario (G. R. V.), que vendía la droga a los dos hermanos (F. B. M. y J. B. M.), que a su vez la vendían directamente a los toxicómanos. La Policía Nacional indicó que los dos hermanos intentaban tomar «medidas de seguridad» para no ser descubiertos realizando las ventas en áreas y horas muy distintas. Pese a ello, los toxicómanos acudían a veces a su domicilio a horas «intempestivas», causando problemas a los vecinos. En una ocasión un joven tuvo que ser trasladado al hospital tras sufrir una sobredosis en el portal de la vivienda.