JOSÉ R. GONZÁLEZ, «MONXU»
COLABORADOR DEL PARQUE ESPAÑA DE PUEBLA
A todos los langreanos y asturianos que vivimos dentro y fuera de nuestra Tierrina y que, cuando escuchamos el sonido de una gaita entonado los himnos de Langreo y «Asturias, Patria Querida», se nos forma un nudo en la garganta y brota de nuestros ojos una lágrima de nostalgia.
Asturias, yo como hijo te invoco con todo mi amor y respeto. Cuando pronuncio tu nombre, al estar tan lejos de ti, evoco continuamente el recuerdo de tu historia, tus ansias de progreso y el despertar de tus hijos.
Eres hermosamente verde. Ese verde esmeralda que da la esperanza encerrada en ese bello lugar que se cierra desde Colombres al Eo, del alto Pajares y Torrecerredo hasta el Cabo Peñas, centinela que, con la fuerza de sus rocas, detiene al mar Cantábrico fuerte y bravío.
Toda tu estructura geográfica habla por sí sola del noble empeño de una estirpe de lucha que, con temple de acero, no descansa y no es temerosa de los riesgos que se presentan. Siendo fiel a ti misma, sientes en tu seno como se agita en tus entrañas el oro negro que, en ocasiones, cruelmente sepulta las laboriosas vidas de tus hijos, los mineros langreanos, hombres recios, que con las armas de paz y trabajo buscan su extracción.
Asturias de roca viva, noble. Ejemplo de un pueblo que trabaja con denodado esfuerzo, que profesa el sentido de lo recto, y que no se doblega ante nadie por conseguir su justo derecho de justicia y libertad, que tiene en el Carbayu y en Covadonga guía y luz para caminar por sus senderos, sus tierras bien labradas y su inmenso mar.
Así eres madre Asturias y por eso desde este lejano y hermoso México te venero y te invoco con todo mi respeto, y con la emoción que me inspiras por ser uno de tus hijos, asturiano y langreano, que en su recia postura del indómito pueblo guardas las virtudes de nuestra raza y su genio.
Asturias, madre querida y recordada. Asturias ganadera y campesina de hórreos y paneras. Asturias de las cuencas mineras y metalúrgicas de Mieres y Langreo, de la geología del puerto de Tarna, Leitariegos y del grandioso Uriellu, monolito fuerte y perenne que mira al cielo.
La prevención de tu fauna y flora, donde se pasean los rebecos, osos y urogallos con su canto poderoso, donde crecen sus flores y hortalizas frescas, donde discurren los ríos trucheros y salmoneros, en sus cristalinas aguas, o ríos negros como nuestro Nalón y Caudal. Los manzanos, los perales, los cerezos cuyas flores blancas son contraste tan hermoso con el verde esmeralda, los avellanos y las zarzas, las nueces y?, no podía faltar, la sidrina, cantarina y espumosa que es la alegría de Asturias, en sus espichas y romerías con canciones acompañadas de la gaita y los bailes del xiringüelu, el pericote, la muyera y los uxuxus gritados por los mozos, y al término de ellas, la danza prima y nuestros himnos de Asturias y Langreo.
La Asturias emigrante, de Cuba, México, Argentina? y de tantas tierras de nuestro planeta donde tus hijos te llevan dentro de su corazón. Así te comprendo yo. Y donde van tus hijos siembran sus recuerdos viviendo enamorados de tus paisajes que llevan en sus retinas para seguir viviendo como si estuvieran dentro de tu seno.
Asturias, eres tierra de trabajo, esfuerzos, luchas y conquistas. Tus hijos son fieles a tu historia y seguirás siendo ejemplo de toda España, pero manteniendo el espíritu patriótico asturiano, langreano y sereno. Seguirás siendo la Madre Asturias, patria española que alumbraste en su seno. Madre Asturias, así eres, así te comprendo y te respeto. Uno de tus hijos, Monxu.