|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
Langreo,
Flor María MENÉNDEZ
La huerta es enorme, pero no hay tierra de cultivo. Hortalizas, frutas y conservas se agolpan en tres mesas interminables y no en los campos de siembra, como es habitual. El cambio de ubicación está motivado por la celebración del XXX Certamen de la huerta y el mundo rural del Valle del Nalón, que se celebra en La Felguera y que este año cuenta con un total de 70 participantes, entre expositores y concursantes. Manzanas de todo tipo (Elstar, Reineta, Condes red...), higos, pimientos, berenjenas, pepinos, tomates, patatas, calabazas... Todos los productos que se encuentran en las huertas se pueden ver en esta exposición, donde la palabra crisis no encuentra cabida.
María del Mar Muñiz Fanjul, artesana de cuero y bisutería, opina que «la recesión no se nota, hay días que se vende más, otros menos». Sin embargo, Ángel Camiña sí la percibe, más en el caso de la talla de madera donde «la gente no valora el trabajo con dinero, y menos en los tiempos que corren, aunque sí lo reconoce con sus palabras». Unas horas después de empezar el certamen las ventas de alimentos no iban nada mal, según explicaba un vendedor de miel de Redes.
Los que se dedican al mimbre, como es el caso de Miguel Ángel Pascual, se prepararon para la ocasión. Además de las cestas que pueden ser utilizadas para casi cualquier cosa, en su mesa expone unas específicas para colocar en la cocina, con el objetivo de que puedan guardar patatas. «De esta manera se pueden desechar esos calderos tan feos que se guardan en la despensa», argumenta.
La tecnología también tenía un rincón en los stands. Una olla programable de cocina inteligente se puede adquirir en este certamen donde lo que prima es lo artesano, lo natural y lo ecológico. No está del todo fuera de lugar porque también el puesto ofrece bolas de jabón y duchas ecológicas, con las que se ahorra en luz, agua y jabón.
Y para que la boca no se haga agua entre tanto producto, varios puestos venden alimentos que se pueden consumir mientras se termina de ver «la huerta sin tierra». Si el problema es la sed, ésta puede ser saciada con sidra dulce. Y en caso de que suenen las tripas, un puesto de repostería quita el hambre a los visitantes.
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||