Soto de Agues, P. G. R.
Ya hace dos años desde que el Principado comenzara a hormigonar el primer tramo de la senda de Alba situada entre Soto de Agues y el puente de Retortoriu, unos tres kilómetros y medio. La pasada primavera arrancaron de nuevo las obras para asfaltar el tramo final de la ruta, poco más que el anterior pero que sin embargo concentra los parajes de mayor valor ambiental y que llegaría hasta Cruz de los Ríos. Según expuso ayer Valledor, «una táctica perjudicial incluso para el turista, que queda decepcionado al ver que se está urbanizando la zona».
No sólo el paisaje, como recordó Pedro Carcedo, es el perjudicado por las obras, sino también los ganaderos, que la usan a diario para pasar con sus rebaños, y «los animales, como los jabalíes, que no tienen paso natural». El portavoz de IU instó a buscar otros materiales para finalizar el proceso.