Los inquilinos del edificio que ardió el pasado fin de semana en Sama se encuentran por el momento alojados en casa de familiares o amigos. Así lo explicó ayer la alcaldesa en funciones, María Fernández. «De momento no ha sido necesario realojar a nadie ya que las personas evacuadas están en domicilios de familiares», indicó la edil, que también certificó que la cifra de vecinos afectados ronda la treintena, según los datos que maneja el Ayuntamiento.
El incendio en la Casa Nueva tuvo lugar en plena noche. Los bomberos recibieron el aviso de alerta a las 23.51 horas y, según los testimonios de los propios vecinos de la zona, los inquilinos apenas tuvieron unos minutos para dar la voz de alarma en la escalera y salir de forma precipitada de sus hogares. Muchos de ellos lo hicieron con los puesto, en pijama y zapatilla. Incluso había personas que se encontraban durmiendo y que fueron despertados por sus vecinos.
En pocos minutos, el edificio estaba tomado por el humo, aunque la rápida evacuación evitó que se produjeran heridos. Las llamas se propagaron por la fachada y por los cables eléctricos próximos. De hecho, hubo que cortar el suministro para facilitar las tareas de extinción de los bomberos, ante los chispazos que generaba el cableado. La electricidad quedó plenamente restablecida en el barrio en la mañana del domingo. Asimismo, el fuego reventó varias cañerías. Las tareas de extinción concluyeron dos horas después de recibirse la alerta.