JOSÉ MANUEL IBÁÑEZ
Enero, mes tradicional para «adecuar precios», tengo la impresión que pese a la latente crisis, va a seguir con su habitual rutina de poner las cosas un tanto más difíciles, con subidas de todo tipo.
Si la pasada semana nos poníamos a temblar con el tema de la electricidad, ahora ya nos avisan que en lo tocante al agua, el canon de saneamiento que el Principado nos aplica, lo subirán un diez por ciento. Intentan maquillarlo con que será poco más de un euro, pero por ahí se empieza.
A uno, el tema del agua lo tiene sensibilizado desde que en el año 2001 el citado Gobierno del Principado -encima de darles el agua gratis- sin ninguna contraprestación a cambio, que parece lo lógico, nos calcó un incremento del 71% en nuestro recibo del agua al instaurar el famoso canon. Y además aplicándole retroactividad a enero del 2000. Posteriormente, para completar la faena, nuestro Ayuntamiento sumó un 30%, con lo cual de la noche a la mañana nuestro recibo se duplicó. Menos mal que no exigieron se les enviase embotellada. Posteriormente vino la semi-privatización, pese a un fuerte clamor popular en su contra, pero como si cantáramos. Al final nuestra joya de la corona- el agua- se nos fue sin más, y debo de insistir en la gratuidad. Penoso.
Hablando de subidas, aún no existen datos de cuanto se les va a incrementar su sueldo a los pensionistas. Creo que las cosas andan cercanas al 1%, si así es resultaría ridículo.
Otro contrasentido, u agravio comparativo, cuando en cosas tan esenciales como el agua, la luz, o incluso la cesta de la compra, las cuentas no cuadran en absoluto. Pero los listos que manejan los gráficos tienen la extraña habilidad para que todo les salga favorable, y las ganancias se queden en casa.
El problema para millones de personas en nuestro país, viene dado que en su cinturón ya no le quedan agujeros en donde ajustarlo, además de no saber como hacer frente a nuevos problemas , pero las lumbreras que piensan y deciden por nosotros van a lo facilón, que no es otra cosa que el pato lo paguen los que lo pagan siempre.
Como simple utopía me gustaría que ellos mismos contribuyeran a solucionar el enredo adecuando sus sueldazos a la baja, o suprimiendo cargos y chiringuitos inútiles dedicados exclusivamente para dar cobijo a correligionarios o amiguetes varios. Pero ¡ coño, que va! La caña toda para el personal de a pie.
Y tienen suerte, pues leo que por estas fechas el Moet Chandón, y la Viuda de Cliquot pegaron una bajada de precio increíble, por que aunque lo tengan gratis, si se deciden a comprar unas botellas ¡ son tan finos!, todavía ahorran. Nada, que al que sea creyente que IU coja confesau. A los agnósticos ni tan siquiera nos queda lo de rezar.