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Sotrondio, M.Á. GUTIÉRREZ
Ser mujer o tener menos de 30 años eleva de forma exponencial el número de papeletas para engrosar las listas del paro en el mercado laboral actual. Las Cuencas no son una excepción. Conocer las razones de esa tendencia, el contexto en el que se producen y las claves para intentar corregirla son los objetivos del «Estudio para la elaboración de estrategias de formación y empleo para colectivos con especiales dificultades de inserción laboral: jóvenes y mujeres», una investigación patrocinada por la Fundación Comarcas Mineras (Fucomi) y el Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio que encuestó el pasado año a 254 jóvenes o mujeres del municipio en situación de desempleo y extrajo testimonios de diferentes sectores del mercado laboral para plasmar sus conclusiones.
Una de las más llamativas es la «segregación» por sexos del mercado de trabajo. Un 65 por ciento de las mujeres encuestadas no aceptaría realizar trabajos considerados tradicionalmente masculinos. Este colectivo también tiene «hondamente interiorizado» el hecho de responsabilizarse de forma exclusiva del ámbito doméstico, aunque lastre su desarrollo profesional. Por otra parte, el estudio concluye que los jóvenes parados de San Martín son «excesivamente idealistas» y tienen una percepción de la realidad sociolaboral «totalmente distorsionada» por los efectos de la reindustrialización minera.
Los datos del estudio revelan que el perfil medio de la desempleada de San Martín mayor de 30 años corresponde a una mujer con una edad comprendida entre la treintena y los 45 años, con un nivel de estudios primarios, un escaso acceso a la formación para el empleo y una situación de paro de larga duración. En concreto, un 63,4 por ciento de las paradas de San Martín entrevistadas para la elaboración del informe tiene una antigüedad como demandante de trabajo de más de cinco años. Además, la mitad de las desempleadas consultadas carece de experiencia laboral previa, mientras que seis de cada diez mujeres en paro no realizan una búsqueda activa de trabajo, según la encuesta. De igual manera, sólo un 13 por ciento ha valorado el autoempleo como una fórmula de colocarse.
Otro dato significativo es el escaso número de paradas que ha desarrollado cursos de Formación Ocupacional, sólo un 24,6 por ciento. Los cursos que tienen una mayor respuesta son los de Ofimática, Peluquería y Estética, Secretariado u Hostelería. Sin embargo, los cursos vinculados a profesiones tradicionalmente masculinas como la construcción o el sector metalmecánico registran un seguimiento del 0 por ciento entre las mujeres. «Es una realidad en el territorio la percepción del trabajo de 'hombres y mujeres'», recoge el estudio, para añadir a continuación: «Esta percepción en muy patente en las mujeres, ya que el 65 por ciento de las encuestadas no aceptaría realizar trabajos considerados tradicionalmente masculinos, pero es igualmente patente en las empresas».
Esta concepción del mercado laboral deriva en que la mujer aspira a acceder al sector servicios, cerrando la puerta a otras ocupaciones. El estudio también refleja que las encuestadas conciben su trabajo, por regla general, como un complemento a la economía familiar, ya que tienen «hondamente interiorizado» el hecho de ser las únicas responsables del trabajo familiar y doméstico. Esta tendencia impide desarrollar una continuidad en la vida laboral, lo que se traduce en cuotas de actividad más alta entre las jóvenes y una «drástica disminución» a partir de los 30 años. El informe también detecta la existencia de un elevado número de mujeres que realizan trabajos en la denominada «economía sumergida», principalmente en asistencia doméstica, que les generan horarios compatibles y flexibles con las cargas familiares, pero que les privan de mejorar su situación.
Al igual que ocurre con las mujeres mayores de 30, la mayor parte de los jóvenes desempleados de San Martín pueden considerarse de larga duración ya que, en un 60 por ciento de los casos, presentan más de un año de antigüedad en las listas del paro. Sin embargo, es todavía más revelador, que uno de cada cuatro parados menores de 30 años llevan más de cinco años en las listas de demandantes de empleo, los denominados «parados expertos». La mitad de la población joven en situación de desempleo tiene una formación media de enseñanza secundaria, mientras que un 26,5 por ciento son universitarios. Además, un tercio de los jóvenes parados trata de acceder a su primer puesto de trabajo y la tasa de emancipación es del 19,5 por ciento.
Por otro lado, sólo un 57 por ciento ha recibido formación ocupacional, aunque estos cursos se desarrollan, con «la ausencia de un itinerario formativo personal coherente», según constata la investigación realizada: «Los jóvenes realizan cursos de disciplinas diversas sin ninguna relación entre si, lo que les lleva a obtener un bagaje formativo totalmente horizontal que supone una dispersión del esfuerzo; esta situación, lejos de acercarles al empleo, les convierte en desempleados desmotivados y muy pesimistas en su visión del mercado laboral».
El estudio también recoge que los jóvenes desempleados del concejo tienen una visión errónea del mercado de trabajo. «En el concejo, quizás arrastrados por los efectos de la reindustrialización minera, la mayoría de los jóvenes son excesivamente idealistas, teniendo una percepción de la realidad sociolaboral totalmente distorsionada», apunta el informe, que también explica que los jóvenes encuestados realizan un «esfuerzo débil» a la hora de buscar empleo, ya que reconocen, en cuatro de cada diez casos, que la inscripción en el Servicio Público de Empleo es la única vía de búsqueda.
La investigación hace una mención específica de la situación en la que se encuentran los jóvenes en paro con un escaso nivel de formación, que se ven absorbidos por las denominadas trayectorias «yo-yo», períodos que combinan de manera intermitente el paro con empleos temporales en sectores de fácil acceso y que no tienen que ver necesariamente con la formación previa. En este tipo de situaciones, tal y como subraya el informe, son es habitual «la rotación continua, que muchas veces empuja a un joven a tener hasta cinco o más empleos diferentes en un solo año. Estás prácticas, a largo plazo, suelen resultar elementos de desmotivación, ya que la persona se procura un currículo totalmente horizontal, en el que nunca ve ni verá una posible promoción».
Entre las causas para explicar las dificultades para encontrar empleo, los jóvenes citan, por este orden, la escasa oferta de empleo para su profesión u oficio (42 por ciento) y la falta de experiencia (19 por ciento).
Mujeres
El perfil de la desempleada de San Martín corresponde a una mujer de entre 30 y 45 años, con un nivel de estudios primarios, escaso acceso a la formación para el empleo y una situación de paro de larga duración.
Jóvenes
El estudio recoge que como las mujeres, la mayoría de los jóvenes desempleados del concejo son de larga duración, y la mitad de ellos tiene una formación de enseñanza secundaria. Solo el 26,5 % son universitarios.
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