Langreo, L. M. D.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias ha estimado el recurso de apelación que presentó la acusación y ha revocado el auto de libertad provisional dictado a favor de C. M. B., el único imputado por el crimen de Patricia Fernández Guzmán. Fuentes jurídicas informaron de que el tribunal estima que existen «indicios de criminalidad» en las pruebas presentadas hasta el momento en la investigación, y que en caso de salir de prisión existiría «riesgo de fuga».
El Juzgado de instrucción número 3 de Langreo emitió el pasado mes de noviembre un auto por el que se le otorgaba la libertad provisional, bajo fianza de 4.200 euros, al imputado por el asesinato de la joven peluquera de Sama. La libertad no llegó a ser efectiva porque C. M. B. se encuentra cumpliendo una condena por delito continuado de falsedad de documento mercantil. El pasado mes de marzo, la Audiencia ya había revocado un auto de libertad provisional dictado desde Langreo.
El abogado de la defensa, José Carlos Botas, señaló que la decisión de la Audiencia se basa en «los mismos argumentos que en el primer recurso», de marzo de 2009. «Estiman que hay peligro de fuga» en caso de libertad y que hay «indicios» que apuntan a la posible autoría del crimen por parte de C. M. B. Botas reiteró que estos indicios, entre los que admitió que existen restos de ADN de la víctima en el coche del imputado, se deben a que hubo relaciones previas entre ambos.
En la vista oral, que se celebró el jueves 14 de enero, la acusación particular, ejercida por la letrada Ana García Boto, solicitó que se revocase el auto de libertad apoyándose en el informe definitivo del departamento de Criminalística de la Guardia Civil. Según fuentes jurídicas, este documento recoge que se obtuvieron «sangre y otros restos orgánicos» de la víctima de una bayeta encontrada en el interior del coche del imputado, así como de una sudadera incautada en su domicilio. El texto, según estas mismas fuentes, indica que había semen en el asiento trasero derecho del vehículo y una «mezcla» de perfiles genéticos del imputado y de la víctima en las uñas de Patricia Fernández Guzmán.