Langreo, E. PELÁEZ
La abogada de la familia de Patricia Fernández Guzmán, la joven langreana asesinada en marzo de 2008, pedirá en los próximos días una prórroga de la prisión preventiva hasta su máximo legal, que sería de dos años más, para C. M. B., el único imputado por el crimen. El próximo mes de marzo se cumplirán dos años de la entrada a prisión de C. M. B., que podría, si prospera la petición de la acusación particular, permanecer otros dos años en prisión preventiva si el juicio no se celebra antes.
Ana García Boto, la abogada de la familia de la joven peluquera, dio a conocer su intención de presentar esta solicitud un día después de que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias revocase el auto de libertad provisional dictado a favor de C. M. B. por el Juzgado de instrucción número 3 de Langreo. El tribunal estimó de esta forma el recurso de apelación presentado por la familia. Sea cual fuese la resolución de la Audiencia, el imputado por el crimen de la peluquera seguiría en prisión al menos un año aproximadamente, ya que cumple condena por un delito continuado de falsedad en documento mercantil y otro de esta estafa, agresión y otro delito de falsedad documental. La Audiencia Provincial estima en el auto de revocación de libertad, según aseguraron fuentes jurídicas, que existen «indicios de criminalidad» en las pruebas presentadas hasta el momento en la investigación, que en caso de salir de prisión existiría «riesgo de fuga», que no transcurrió el máximo legal para la prisión preventiva y que su excarcelación podría generar «alarma social» en el municipio en el que viven los familiares de la víctima.
El pasado mes de marzo, la Audiencia ya había revocado un auto de libertad provisional dictado desde Langreo. La acusación particular se apoyó para pedir la revocación del auto de libertad en el informe definitivo del departamento de Criminalística de la Guardia Civil. Según fuentes jurídicas, este documento recoge que se obtuvieron «sangre y otros restos orgánicos» de la víctima de una bayeta encontrada en el interior del coche del imputado, así como de una sudadera incautada en su domicilio. La defensa afirmó que el informe «especifica que se han hallado restos orgánicos» pero que éstos «podrían haberse hallado porque el acusado y la víctima mantuvieron relaciones sexuales en varias ocasiones».