JOSÉ MANUEL
IBÁÑEZ
Queda año y pico para las elecciones autonómicas y municipales, me refiero en la Asturias de nuestros pecados, y el cachondeo fino ya empezó antes de lo previsible. Claro que no me extraña y supongo que a ustedes les sucederá otro tanto de lo mismo.
Es mucho, ¡muchísimo!, lo que se juegan algunos, tanto como seguir montados en el Chupa Chups, con lo que ello, evidentemente, conlleva. Porque, si las cosas salen torcidas o su apuesta no va en la dirección correcta del caballo ganador, pues nada, a la «puta rue», que queda más fino dicho en francés.
Y, ¡ay, amigos míos!, las cosas se empiezan a tornar un tanto complicadas, porque los movimientos para estar en el lugar adecuado los puede observar hasta el más lego en la materia de esa cosa tan dulce que consiste en chupar de los «tetos» del poder. También los que pretenden a cualquier precio formar parte del excipiente de esta prestosa y lucrativa pomada.
Uno, que ya estaba temblando con el consabido coñazu de lo que se nos viene encima el año próximo y sus vísperas, pues como que ya le empiezan a entrar sudores fríos con las batallitas, y sobre todo navajeros y puñaladas traperas en los partidos con posibilidades de gobernar que, obviamente, son dos, dejando a un lado a un tercero que se juega en el envite el ser el fiel de la balanza para seguir subsistiendo y canjear su apoyo con cargos excelentemente remunerados para los incombustibles caretos de siempre.
Unos parece dan por amortizado a don Tini, pero mucho cuidado que éste siempre fue muy peleón y no se va a ir por la puerta falsa así como así, con independencia de que hayan abierto el melón de la sucesión un tanto prematuramente.
Por la otra orilla, el ruido de «cascos» trae en berlina a buena parte de la militancia, o a sus fieles electores. Al tradicional aparato no le llega la camisa al cuello, pese a los mensajes con la boquita pequeña de bienvenida y teóricos abrazos.
Se supone que si don Paco por fin se decide a lanzarse al ruedo de Asturias, la catarsis en su partido debe de ser de una amplitud infinita. ¿Será capaz de pegar la patada en el culo a los dinosaurios? Puede ser muy interesante.
De todos modos, y como aperitivo de lo que va a pasar, los unos ya comienzan a echar flores sobre los otros. Por algo será, pienso yo, o para ir curándose en salud, por temor a lo que puede venir.
El incombustible Chaves, ese señor tan amante de su familia, se destapa estos días atrás en visita oficial a nuestra tierra en referencia a Francisco Álvarez-Cascos, con lindezas del tipo: pasado, radical, extremista, «revival», duro, nada, que al hombre sólo le faltó volver a lo del dóberman.
Todo esto resulta una simple muestra de lo que vamos a tener en cuanto los candidatos se confirmen. Así que ya empezamos.