Los integrantes del grupo desmantelado por la Policía Nacional de Langreo-San Martín no tenían especiales miramientos a la hora de seleccionar los objetos que se llevaban en sus asaltos. Herramientas, equipos informáticos o pequeñas máquinas son sólo algunos de los numerosos artículos sustraídos. Sin embargo, la banda tenía especial predilección por las piezas de vehículos ya que su cabecilla es un apasionado del «tuning», según explicaron en la jornada de ayer responsables policiales.
«Determinados efectos que robaba la banda coincidían con una de las aficiones del jefe, que además era el más joven de la organización. Durante la investigación se descubrió que este individuo de 27 años, natural de Langreo, era un enamorado de los automóviles, la competición, y cómo no, del "tuning"», indicaron fuentes de la Policía.
En este sentido, los agentes de la Policía Nacional indicaron que el jefe de la banda no dudaba en «orientar algunos de sus robos hacia el sector del motor; así sustrajo volantes, autorradios, aceite de motor, asientos, etc, para su uso y disfrute personal».
Pese a esta prefencia por las piezas de coches, el objetivo principal era el dinero en metálico. «Una vez en el interior de la nave actuaban rápidamente evitando superar los diez minutos. Lo primero que buscaban eras las oficinas y lugares susceptibles de contener las cajas registradoras o cajas fuertes. Si eran fáciles de forzar lo hacían allí mismo y si no se las llevaban directamente para violentarlas más tarde», explicaron fuentes policiales. Junto al efectivo, también se llevaban objetos fáciles de «colocar» en el mercado negro. De esta forma, los asaltantes se llevaron ordenadores portátiles, teléfonos móviles, cámaras de fotos y otros equipos eléctricos e informáticos, entre otros objetos.