Langreo, M. Á. G.
Cuatro hombres y una mujer, todos ellos naturales de La Felguera y con edades comprendidas entre los 27 y los 47 años, son los integrantes de la banda desarticulada por la Policía Nacional que presuntamente perpetró 40 robos con fuerza en naves de polígonos de toda la región. Los agentes también detuvieron a una sexta persona, al parecer el supuesto comprador de los objetos sustraídos y que, tras declarar en la Comisaría de Langreo-San Martín del Rey Aurelio, fue puesto en libertad con cargos. Los otros cinco ladrones también quedaron en libertad pero imputados por estos robos, aunque uno de ellos ingresó en prisión por una causa pendiente.
Los asaltos se registraron en puntos tan dispares de la geografía asturiana como Langreo, Mieres, Noreña, Laviana, Llanes, Tudela Veguín o Luarca. Responsables policiales indicaron ayer, además, que el grupo también llegaron a actuar en polígonos industriales de Cantabria.
El arduo operativo se prolongó durante varios meses. El día 31 de agosto se detuvo a uno de los compradores de efectos robados y sólo dos días después cayó toda la banda. La Policía barajó desde un principio que se trataba de un grupo organizado especializado en robos con fuerza en polígonos industriales tras analizar el modus operandi de los presuntos ladrones. De esta forma, se llegó a la conclusión de que los asaltantes, sometían a «una estrecha vigilancia a la nave o empresa a la que iban a atacar» para detectar sus puntos vulnerables.
A continuación elegían el día y hora más adecuadas y siempre actuaban de noche. La estrategia en cada golpe era similar. Primero se escondían en algún lugar discreto del polígono, en espera de que no hubiera vigilancia, y después realizaban el asalto.
La forma de penetrar en las naves industriales solía variar en función de las medidas de seguridad de las mismas. En caso de que se tratara de una puerta o ventana de cristal, utilizaban una maza de gran peso para quebrarla y poder acceder al interior. Por el contrario, si se trataba de una puerta de hierro o la ventana estaba recubierta por barrotes, empleaban el método del apalancamiento de la cerradura, tal y como detallaron ayer las citadas fuentes policiales.