Langreo, J. A.VEGA
Viajar a Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Australia, Japón, Indonesia, Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Birmania, Nepal, Jordania, Israel, Palestina y Egipto a lo largo de un año supone un reto de organización, planificación y tesón. Contar toda esa experiencia conlleva un reto añadido en el que se embarcaron el langreano Juan Luis García con sus poemas y Cristina Lucas con sus fotografías. El resultado de esa aventura es el libro «Una vuelta al mundo en verso», que se presentó en la Casa de la Cultura de La Felguera, dentro de las actividades del Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas.
El libro surge de las experiencias vividas durante la vuelta al mundo de un año en el que el autor buscaba «tomar conciencia» y sensibilizarse con la realidad de los países que tenía pensado visitar. Su propósito era el de tener una visión «más clara de cómo funciona este planeta, conocer otros modelos de sociedad de los que aprender» y compartir estas experiencias con los demás a su vuelta. Juan Luis García y Cristina Lucas, que firman el libro con los seudónimos Isaz Rezcia y Massala, señalaron que durante muchos años soñaban con poder viajar alrededor del mundo pero no tenían la certeza de que algún día se fuera a hacer realidad. «Tomamos la decisión, una decisión nada fácil, dejamos nuestros trabajos, nuestras familias y amigos, nuestros miedos, en definitiva nuestras vidas» y con una mochila al hombro se lanzaron a conocer las costumbres y culturas de otros pueblos, intentando hablar sus lenguas, comiendo su comida, viviendo de cerca sus problemas.
García animó a leer el libro a aquellos a los que les pueda costar trabajo leer poesía, porque «Una vuelta al mundo en verso» es «de fácil lectura y trata de acercar al lector a la realidad de pueblos bien distintos pero a la vez con muchas cosas en común, de los que aprender y con los que compartir la experiencia de vivir». El autor fue detallando el proceso de elaboración del poemario en el que utilizaron diferentes formatos para captar y transmitir lo vivido como un blog de viajes en el que narraban sus experiencias y entrevistas a viajeros «de largo recorrido».
A pesar de que en varias ocasiones fueron turistas convencionales, también visitaron proyectos sociales locales, trabajaron como voluntarios, conocieron de primera mano las realidades de muchos pueblos y compartieron experiencias con otros viajeros que «terminaron convirtiéndose en nuestra familia». Nunca tuvieron momentos de peligro, pero García confesó que «viajando descubres tus miedos y te das cuenta de lo poco que necesitas para vivir».
En la última parte de la presentación hablaron con detenimiento de la parada que hicieron en Myanmar, la antigua Birmania, un país que no estaba incluido en su programación inicial del viaje. Las gentes del país, que lleva cincuenta años bajo la opresión de una dictadura, les impresionaron tanto que decidieron colaboran con una ONG que se llama Colabora Birmania y ceder sus fotografías para la edición de un calendario solidario.