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El puente que sucedió a la chalana

Francisco Trinidad repasa en su último libro la historia de la antigua pasarela lavianesa construida en 1926 y rodeada de polémicas

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La chalana que cruzaba el Nalón antes de que se construyese el puente.
La chalana que cruzaba el Nalón antes de que se construyese el puente. archivo personal de fernando rodríguez
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Pola de Laviana, E. PELÁEZ

El antiguo puente de La Chalana resistió las embestidas del Nalón solo doce años, de 1926 a 1938, pero tanto su ubicación como su construcción llevaron al concejo lavianés un debate que hoy se recupera. El escritor Francisco Trinidad profundiza en los acontecimientos que rodearon la materialización del proyecto en su libro «Puente de La Chalana. Una historia en sus documentos», que presentó la pasada semana en Pola de Laviana acompañado por el alcalde, Adrián Barbón.

La necesidad del puente, que dejaba atrás la chalana que había servido para comunicar las dos orillas de un Nalón más caudaloso que el que ahora desciende por el valle, «no fue discutida nunca», asegura Trinidad. Pero si la ubicación. El entonces alcalde, Arturo León Zapico, fue «un hombre que intervino decisivamente y tal vez interesadamente en su construcción», señala el autor de la obra, que hace hincapié en que la inauguración se realizó en una finca del regidor en Entralgo próxima al puente. Laviana sumaba otro paso sobre el río que se unía al de Puente de Arco y permitía comunicar las parroquias de Entralgo, Villoria y Tolivia que, hasta entonces, «tenían que recorrer más de dos kilómetros para cruzar a la otra orilla».

Trinidad decidió escribir este libro repasando la historia del puente que sustituye el actual tras escribir un artículo para un portfolio de fiestas. «Tenía dos o tres documentos interesantes pero al empezar a buscar di con más», destaca. En el libro, «dejo hablar a los documentos», señala, en referencia a las mociones presentadas en el Ayuntamiento, a los artículos publicados en la prensa y a expedientes que acompañan el libro. A partir de ellos, subraya, «se puede evaluar lo que significó el puente».

La estructura fue sustituida por la actual en 1951. Trece años antes había resultado dañada, imposibilitando el tráfico rodado, como consecuencia de la «famosa riada del 6 de noviembre de 1938» que, comenta Trinidad, «sin embargo no afectó a la de Puente de Arco». El presupuesto de la pasarela fue ascendiendo y de las 57.982 pesetas pasó a 75.492 y después a 91.212 pesetas.

Fue construido, indica, «con buena voluntad y malos materiales». Además, según los datos recabados por el autor, el proyecto «se redactó una vez terminado». El diseño era obra del maestro de obras del Ayuntamiento de Laviana, Baldomero Orviz, y el felguerino Manuel Carvajal Valls fue el único contratista que se presentó a la subasta convocada. Para su construcción, que fue origen de encendidos debates en las sesiones plenarias, se llegó a abrir una suscripción popular.

El puente de La Chalana también estuvo en el centro de la discusión sobre el trazado de la carretera de Laviana a Cabañaquinta entre los que defendían su trazado inicial, por Puente de Arco, y los que una vez construido el paso de La Chalana se decantaban por este.

Los 500 ejemplares de esta primera edición del libro «Puente de La Chalana. Una historia en sus documentos» se pueden encontrar en librerías del concejo. Francisco Trinidad trabaja en estos momentos en otras dos obras. Una de ellas está centrada en la historia del transporte de viajeros por carretera en Asturias, que terminará en tres meses, y otra en el pozo San Vicente. Este último libro estará listo a lo largo de este año.

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